El debate del uso de embriones humanos vuelve a la política americana un año después de ser protagonista en el Congreso de EEUU.
Los investigadores americanos tienen más libertad desde 2007. EFE |
Aceprensa
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos aprobó la semana pasada una declaración que rechaza la destrucción de embriones para la investigación con células madre embrionarias y aboga, por el uso de células madre adultas.
El debate sobre las células madre tuvo su punto álgido en Estados Unidos hace ahora un año, cuando el Congreso aprobó un proyecto de ley para levantar ciertas restricciones de las autoridades federales a la financiación de la investigación con células madre embrionarias.
El presidente Bush vetó la propuesta. Esto hace que sea previsible que la cuestión vuelva al tapete de la discusión política en los próximos meses.
McCain vs Obama
El candidato republicano, John McCain, se opone a la investigación con células madre usando embriones humanos clonados, pero apoya la utilización de embriones sobrantes de tratamientos de fertilidad. El aspirante demócrata Barack Obama se ha manifestado dispuesto a apoyar la financiación federal para la investigación que utiliza células madre de embriones humanos.
La diversidad de posturas, la previsible discusión pública que se avecina y el deseo de precisar los conceptos en dicha discusión justifican que los obispos quieran aclarar algunas ideas sobre este tipo de investigaciones. Los prelados recuerdan que la Iglesia aprecia el progreso en el campo científico, pero al mismo tiempo afirma que “el verdadero servicio a la humanidad comienza con el respeto de toda vida humana”.
Los obispos norteamericanos intentan rebatir con este documento la opinión de “algunos investigadores, moralistas y políticos que afirman que es posible eliminar directamente embriones humanos como si fueran meros objetos de investigación”. Critican también la financiación pública de estas investigaciones.
Los prelados recuerdan algunos principios básicos: "El falso supuesto de que un fin bueno puede justificar causar la muerte directamente ha sido origen de muchos males en nuestro mundo”. Afirman que “la misma ética que justifica suprimir algunas vidas para ayudar a los pacientes con párkinson o alzheimer puede utilizarse para sacrificar a estos pacientes el día de mañana”, si llegaran a ser contemplados como una desventaja para otros considerados de mayor utilidad o más productivos.
Defensa del embrión
Por otro lado, salen al paso de quienes defienden que la vida embrionaria no es en realidad vida humana. El documento afirma que, "desde la concepción en adelante, un embrión es tan miembro de la especie humana como cualquiera de nosotros”; y recuerda que “si los derechos fundamentales como el derecho a la vida dependieran de las habilidades o cualidades que pueden aparecer o desaparecer, crecer o disminuir, manifestarse en menor o mayor grado, no existirían derechos humanos inherentes, no habría verdadera igualdad entre los seres humanos, sólo existirían los privilegios de los más fuertes”.
El documento rechaza también otro argumento muy presente en el debate sobre las células madre. Se trata del uso de células procedentes de embriones “no deseados”, “sobrantes” de las técnicas de fecundación artificial. En esos casos se suele esgrimir como excusa que van a morir de todos modos.
“La validez de este argumento es sencillamente nula”, dicen los obispos norteamericanos. “En última instancia, cada uno de nosotros va a morir, pero nadie tiene derecho a matarnos”.
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