Columna de
RafaelGuijarro
Mal sueño
En el imaginario de la izquierda empieza a forjarse el mal sueño de que Rosa Díez se presenta por Madrid y echa a Zapatero al tercero, como hizo Nafarroa Bai con Puras: un sorpasso limpio que te deja como a los tíos de los anuncios de Público, esos tipos que parecen hartos del fumeque, que te piden que no les hables en voz alta, porque se les funden las neuronas, y no pueden colocarte su versión de “yo tenía un camarada”. El imaginario de izquierdas se alimenta del tío meando en la pared de Cuatro y las dos marujas despellejando a la maziza por su caderamen. Y hay poco más: el modelo de la mujer de izquierdas es como la vicepresidenta, tan menudilla ella, tan activa, tan en lo alto del palmarés de la popularidad, por encima de esos Solbes, Moratinos, Rubalcabas, y de todos los calvos barbudos y todos los barbudos, sean o no calvos, excepto el presidente, que no es ni lo uno ni lo otro, porque mima su alopecia con más esmero que a De Juana, cuando había que curarle sus almorranas, y no como ahora.
Después de tanto Estatut y de que los que no lo votaron sean los que enmiendan a la totalidad los presupuestos, hasta que les veamos correr por los pasillos el último día de plazo; después de hacerse con Putin la escena del sofá que Aznar se hizo con Bush, viene Rosa y te manda al tercero en Madrid, con tu Público, tu Sexta y lo que te quede de tu Cuatro, el meón y las marujas, porque Gabilondo todavía no ha sacado su fusil, pero ya verás cuando se encabriten los informativos de la cadena contra sus propias series de la izquierda meando a la pared. Los monclovitólogos están que flipan.
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