Advierte a EEUU con cortarle el suministro de petróleo si trata de influir en el resultado del referéndum
Caracas. Venezuela, un país dividido, acudió ayer a las urnas para aprobar o rechazar la reforma constitucional con la que Hugo Chávez pretende perpetuarse en la presidencia y acumular más poder para llevar al país al "nuevo socialismo", un referéndum que el propio mandatario convirtió en un "o conmigo o contra mí". Por primera vez desde que llegó al poder en 1999, Chávez no las tenía todas consigo para llevarse de calle la consulta, de hecho las encuestas estaban muy ajustadas entre los partidarios del sí y del no, aunque pocos dudan de que el polémico presidente vaya a quedarse sin una reforma que considera pieza clave de su "revolución bolivariana". La mañana comenzó como suelen hacerlo las jornadas electorales con Chávez, con una diana militar de madrugada por las calles para despertar a todos los ciudadanos y que no olviden acudir a las urnas.
De regular a buena
La jornada transcurrió tranquila, con una afluencia "de regular a buena", pese a que el ambiente se había ido caldeando durante la campaña entre los seguidores y los detractores del presidente, lo que hacía temer una ola de violencia si el resultado no era contundente.
En el momento de emitir su voto, el mandatario aseguró que se respetará el resultado "sea cual fuere" y confió en que "la otra parte también lo acepte".
Pero saltándose las reglas democráticas, Chávez empleó la jornada de reflexión del sábado para redoblar sus diatribas contra sus enemigos habituales.
A EEUU le amenazó con cortarle el suministro de petróleo si seguía adelante con su "operación de desestabilización". El presidente asegura que dispone de documentos que demuestran un "intento de infiltración" en el Ejército venezolano y la financiación de grupos de la oposición.
"En caso de una agresión del Gobierno americano, no enviaremos más petróleo a ese país y esto provocará una desestabilización del mercado que llevará el barril hasta los 200 dólares", denunció gritando. España también fue objeto de sus ataques. Aparte de la medida más conocida, la de eliminar el límite de dos mandatos para el presidente y ampliarlos de seis a siete años, la reforma incluye más aspectos como ampliar sus poderes en caso de "emergencias políticas", incluyendo la censura de los medios. Pero también, eliminar la autonomía del banco central o priorizar los intereses colectivos sobre los individuales con el supremo objetivo de crear una "economía socialista". Para los economistas, estos cambios pondrían freno a la inversión extranjera y al crecimiento.
Tranquilidad y civismo marcan la jornada electoral en Caracas
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