Álex Corretja, ex tenista.
Paloma Leyra
Dice Álex que, desde que se retiró del tenis profesional, está disfrutando una “nueva vida”. Lleva una fundación con su nombre, trabaja de comentarista deportivo en TVE y da conferencias. Pero tiene un horario flexible en el que procura no perderse nunca una cita: recoger a sus hijas a la salida del colegio.
¿Es cruel ser jubilado a los 33?
¡Qué va! Es un privilegio. Si acaso, es extraño. Pero hoy hago lo que siempre quise, que es poder escoger lo que me apetece.
Pero en el tenis el reloj se adelanta poco a poco: los ganadores cada día son más jóvenes.
Todo evoluciona, pero cuando yo era pequeño tenía un sueño: llegar lo más arriba posible. Y a la vez tenía claro que podría retirarme siendo joven y con mucha vida por delante para disfrutar de lo que no pude disfrutar antes.
¿Como qué?
Creo que con 14 años ya entrenaba seis y siete horas al día, y estudiaba. Hacía cosas distintas a los chicos de mi edad, pero aquellos esfuerzos los veo ahora recompensados y me siento satisfecho de lo que he conseguido.
¿Y la suerte, cuánto importa?
Es muy relativa. En mi caso, si tener suerte quiere decir entrenar siete horas al día, viajar 35 semanas al año, pasarte miles de horas en los aviones y en hoteles y cambios de horario, y estar semanas sin ver a tu familia o tus amigos… entonces yo he tenido mucha.
¿Qué echaba de menos?
En algún momento, ser normal. Yo era un chico normal, pero lo que me rodeaba, no. Por eso creo que poder recoger cada día a mis hijas del colegio es un privilegio que no tiene precio.
Sí, no es lo habitual…
Pero lo hago porque me gusta y porque tengo tiempo. No quiero decir que sea un héroe: si otros padres pudieran, también lo harían.
Se pasó casi 15 años jugando al tenis, ¿qué más aprendió?
Lo importante es saber que si sueñas con algo puedes conseguirlo.
¡El éxito!
Pero el éxito es algo que se ve en televisión, cuando te dan una copa o un cheque. Sin embargo, las miles de horas que empleas y tu esfuerzo sólo lo ven la gente más cercana. El tenis me enseñó a esforzarme, a tener paciencia, a compartir, a saber ganar y perder.
¿Y qué es más difícil?
Aprender a perder es un rollo, porque el tenis, en este aspecto, es muy ingrato. En un torneo pierden todos menos uno. Saber ganar es muy difícil, pero a perder es mejor no acostumbrarse.
El partido que más veces ha vuelto a recordar…
El partido que más me ha dolido perder: la final de Roland Garros de 2001. Creo que ahí me di cuenta de que jamás ganaría ese torneo.
No debe ser fácil.
En la ultima etapa de mi carrera sentí miedo de no volver a ser bueno. Luego tuve un problema en un ojo y tuve que dejarlo.
¿Cómo pasó?
Muy rápido. Casi de la noche a la mañana se formó una membrana en la retina que me quitó visión.
Vaya…
Lo del ojo, a la larga, ha sido una experiencia positiva. Me pasó en una edad en la que mi carrera estaba relativamente hecha. Y fue como una señal de: “Mira, valora todo lo que ya has conseguido”.
No es poco.
Recuerdo que tras la operación tuve que estar una semana boca abajo, porque te ponen un gas que hace de pegamento para que el ojo no se mueva. Fueron ocho días, es durísimo. Pero yo miraba abajo y pensaba: “Qué suerte tengo que siempre he podido mirar hacia arriba”.
Un papá feliz
Álex Corretja cumplirá 34 años el 11 de abril. Es un veterano y a la vez un joven jubilado. Luce algunas canas y no bromea cuando dice que éstas son culpa del tenis: “Hay mucha tensión en la cancha, y eso envejece”. Ahora está recuperando el tiempo perdido. Juega con la mayor de sus dos hijas al tenis… con la Wii, y aunque ahí no le gana, casi le iguala a los bolos. Trabaja como comentarista de tenis en televisión y lleva una empresa de eventos deportivos. También suele correr, practica pádel y tiene un hándicap 16 en golf. Y es feliz, lo dice su cara.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65