Ni el Ministerio ni el PSOE apoyan un registro para “evitar” casos que jamás han sucedido.
Bernat Soria anunció el lunes que hará listas de médicos que objetan al aborto. EFE |
Santiago Mata
Madrid. El lunes por la mañana, el ministro de Sanidad declaró una guerra preventiva contra inexistentes objetores-abortistas. “Lo que no sirve es objetar por la mañana y no por la tarde”, dijo, suponiendo que algún facultativo podría negarse a realizar abortos en la Sanidad pública por la mañana y practicarlos en la privada por la tarde. Aunque es algo que nunca ha sucedido, el ministro insistió: “no quiero que eso ocurra”.
Bernat Soria no aclaró si alguien comparte su opinión: en el Ministerio remitían al PSOE, ya que era “un tema electoral”, y en el Partido ni conocían el propósito de Soria, ni manifestaron apoyo. Parece una iniciativa personal, como las que servirán para hacer campaña en la jornada de reflexión (Día Internacional de la Mujer), con varias manifestaciones pro aborto.
Soria aseguró que, sin cambiar la ley que despenaliza el aborto (teóricamente en tres supuestos), “uno de los primeros decretos de la próxima legislatura” blindará “la confidencialidad de los datos” relativos a las personas que participan en abortos. Para quienes cometen un delito despenalizado, secreto; para quienes ejercen el derecho a objetar, no.
Francisco Toquero, vicesecretario de la Organización Médica Colegial (OMC), comentó ayer para LA GACETA las declaraciones del ministro, asegurando que no estaba de acuerdo “ni en lo que dijo ni en cómo lo dijo”, hasta el punto de calificarlo de “barbaridad”. La OMC, añadió, no se opone a que exista un registro de los médicos que se oponen a ejecutar abortos (que son la inmensa mayoría), “siempre que se respete escrupulosamente el derecho a la objeción de conciencia”.
Toquero consideró desafortunada la hipótesis imaginada por el ministro: “parece que todos los médicos hacemos una cosa por la mañana y otra (contraria) por la tarde”. Añadió que “si la solución fuera hacer un registro, debería llevarlo el Colegio de Médicos y no la Administración”.
Rafael Navarro-Valls, catedrático de la Universidad Complutense y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia, experto en objeción de conciencia, se mostró “perplejo” ante la medida anunciada por Soria. Según dijo a LA GACETA, “puede ser un modo de presionar al objetor, como se hace en Italia, creando una cierta discriminación. Toda discriminación entre los que objetan y los que no, es negativa”.
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