No son coches de mucho volumen, ni siquiera lo que se entiende por automóviles de representación.
Chimo Ortega
Sin embargo, los todoterrenos de lujo son ahora la referencia en las gamas de los fabricantes europeos, asiáticos y americanos.
En nuestro país, y a pesar de los costes del gasóleo en los últimos días, las motorizaciones más elegidas son las diésel, que en estas gamas representan un porcentaje de ventas en torno al 80% del total.
Los clientes de este tipo de vehículos no quieren perder nada del lujo y el confort que le proporciona un turismo, como sucede en otros modelos de 4x4. Por ello factores como espacio, equipamiento y acabados ganan importancia a la hora de llevar a cabo una decisión de compra difícil frente a otras cuestiones como prestaciones o características técnicas.
Los modelos elegidos, con precios entre los 80.000 y 90.000 euros podrían, todos ellos, hacer las delicias de cualquier exigente conductor. Es en este escalón de mercado, donde toda la tecnología esta al servicio del automóvil, donde las cuestiones de matices serán las que marquen las diferencias entre las distintas opciones, de las que, en realidad, lo que menos importa es su precio.
El 4x4 es el vehículo de representación por excelencia, aquel que no se usa para ir a trabajar sino para disfrutar con la familia y los amigos del tiempo libre, y es aquí donde Toyota vuelve a marcar la diferencia, su terreno ideal es fuera de lo gris, como ya viene siendo normal en el buque insignia de la marca japonesa. Presentado por primera vez en 1951, el Land Cruiser tiene casi la misma edad que la propia Toyota.
En 1956, se convirtió en el primer modelo producido en serie para su exportación desde Japón. Esta octava generación del vehículo acumula, según sus creadores, el legado de los 57 años anteriores.
La gama Land Cruiser sigue siendo un éxito de ventas, es el todoterreno deportivo más vendido de todos los tiempos, con más de cinco millones de clientes desde su lanzamiento. Se vende en más de 140 países, y se produce en nueve plantas de fabricación. Sus mercados son Oriente Medio, Australia y Europa. La llegada de esta octava generación, la del 200, es el resultado de seis años de trabajo, en los que los ingenieros y diseñadores han trabajado en la elaboración de un coche global adaptado a cada uno de sus mercados, para lograr unas ventas en todo el mundo de 86.500 unidades en 2008.
El 200 llega a España en un momento en que el mercado se encuentra en clara recesión, el 15% del descenso de ventas en el acumulado del primer trimestre, se incrementa hasta el 42% en el caso de los todoterrenos de lujo. En este periodo se han matriculado un total de 3.812 unidades.
Toyota espera vender en nuestro país 300 unidades de esta gama, una cifra que se podría ver incrementada si la situación de un mercado a la baja lo permite. Para ello, el Land Cruiser 200 se ha situado en el centro de la oferta con un precio —de 89.000 euros— en consonancia con la competencia, sobre todo si tenemos en cuenta el nivel de equipamiento. Sus consumos como no podía ser menos, ya que es el último en llegar, son más bajos que los del resto de los modelos elegidos, al menos 1 litro menos cada 100 kilómetros. Es decir, 10,2 litros cada 100 kilómetros.
En todos los casos la potencia es suficiente, pero su entrega es muy racional, los 286 caballos aportan un increíble par máximo de 650 Newton por metro, el mejor aliado para la conducción fuera de carretera. Pero no sólo fuera de carretera se comporta bien, sino que este bloque es capaz de acelerar los 2.640 kilos de masa del vehículo de 0 a 100 kilómetros por hora en 8,2 segundos.
Posiblemente su motor, transmisión y suspensiones sean lo mejor de un vehículo que mantiene un gran nivel en su interior.
En el capítulo del debe hay que apuntar dos problemas de concepto. Por un lado, su tercera fila de asientos que, pese a haber mejorado en funcionamiento, resulta antigua en ubicación, se abate sobre las lunas laterales y resta capacidad de carga, además de que impide tapar la misma. El segundo defecto viene dado por sus llantas de 20 pulgadas, que restan versatilidad fuera de carretera a un modelo que tiene en este terreno su mejor aliado.
En cualquier caso, y aunque la marca no lo haga, se pueden montar llantas de menos pulgadas que permitan montar neumáticos de mayor perfil. Estos se complementan mejor con las características camperas del Land Cruiser 200. De todas formas esta es, una buena opción de compra, que hará que la competencia evolucione aceptando el reto de un modelo que marca la referencia.
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