¿La moda por encima de la salud de los pies? Los expertos alertan de los peligros de usar este tipo de calzado y recomiendan altura y calidad
Patricia Durán
Las sandalias son el calzado más antiguo de todos. Los primeros en usar este tipo de zapato fueron los romanos. Ya han pasado más de 2.000 años, pero siguen siendo la estrella del verano. Un calzado que abarca desde múltiples colores, diversos tipos de materiales, una amplia gama de modelos —desde los más originales y divertidos— hasta los más elegantes, que combinan con todo el fondo de armario.
El calzado más cómodo y fresco del verano, que no entiende de edades ni de sexos, se ha convertido, a lo largo de los años, en el peor enemigo de nuestros pies. Los podólogos advierten que el uso de sandalias provoca problemas en los pies, que en ocasiones, pueden llegar a ser graves.
A lo largo del año aparecen los problemas en los pies pero se nota más, sobre todo, en primavera y en otoño a consecuencia del cambio del calzado y del calor.
Problemas y soluciones
Es bastante frecuente que su uso provoque rozaduras, ya que una sandalia agarra el pie en menos puntos que un zapato cerrado. Por ejemplo, en una sandalia de tres tiras, los puntos de presión son cuatro, lo que provoca que exista mayor número de rozaduras. Otro de los problemas más frecuentes son los esguinces provocados por los tacones altos. El riesgo es menor al utilizar un tacón de cuña ya que tiene más estabilidad. A esto hay que añadirle la mala calidad de las sandalias (plásticos, pieles sintéticas) que provocan mayor calor en los pies, y pueden dar lugar a hongos, alergias y rozaduras más graves.
Para evitar estas molestias se suele adquirir posturas inadecuadas ayudando la aparición de dolores en espalda, caderas o rodillas, aumentando así el número de visitas a otros especialistas junto a los podólogos.
Los dolores de talón suelen padecerlos la mayoría de las personas debido a la sobrecarga del peso del cuerpo. A raíz de esta sobrecarga también surgen las tendinitis del talón (hinchazón del telón de Aquiles) y dolores en los dedos de los pies consecuencia de la sujeción de la sandalia con los mismos.
Los especialistas recomiendan reducir el uso de sandalias planas porque consideran que es mejor usarlas con un poco de tacón entre tres y cinco centímetros de alto. Aunque esta recomendación no es muy seguida por muchas personas, señalan que es mejor alternar los tacones altos con otros más bajos para evitar el acortamiento del músculo de la pantorrilla. Este acortamiento se produce por la excesiva inclinación del pie por el uso excesivo, de tacones superiores a los cinco centímetros.
Además, las sandalias que llevan un poco de plataforma son mejores, debido a que la plataforma absorbe la presión del cuerpo, aliviando el dolor de la planta del pie. Por el contrario, si la planta es muy fina esa presión aumenta.
Las personas diabéticas tienen alteración de la circulación y neurológica, provocando que una lesión leve como una simple grieta o herida, se convierta en una lesión más grave.
El negocio de los podólogos
Llegó el verano, las vacaciones, el armario se encuentra repleto con la ropa de temporada y las sandalias hacen su aparición. Ese calzado, que alivia el calor es el sufrimiento de muchas personas y la alegría de otras. En los últimos años se ha observado un incremento de calzados que están fabricados con materiales de mala calidad o inapropiados para nuestros pies, como calzados de plástico o de pieles sintéticas.
Todo esto hace que que aumente el número de visitas a los diversos especialistas, pero sobre todo al podólogo, para solucionar los problemas que surgen en los pies y evitar complicaciones. Se abre un negocio.
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