En la sede modernista de la SGAE en Madrid, el único ruido que se escucha en un rincón es el murmullo de algunos de los asistentes a la presentación del último libro de Tomás Marco.
Tomás Marco. |
Paloma Leyra
Parece casi un sonido acuático. Este compositor sabe bien cómo suenan las cosas bajo el agua, aunque ya no bucee como solía. Le gustaba mirar, dice. Igual que leer, escuchar o simplemente, aprovechar el tiempo. Nunca duerme más de cinco horas y nunca se aburre. Acaba de publicar Historia cultural de la música, una extensa obra en la que repasa desde los sonidos que acompañaron a las pinturas de Altamira hasta el universo matemático de Pitágoras, pasando por el jazz que acompañó a la crisis de los años 30.
Quien entiende la música, ¿qué más entiende?
El mundo. La música, como otras formas del arte, es una forma de conocimiento, como la ciencia o la filosofía.
¿La música es como una ciencia?
Sólo se diferencia en que su manera de acercarnos a ella es diferente al resto, y que no se puede verbalizar. La música no se puede contar: hay que sentirla.
Como la ópera… ¿qué es?
Es un invento diabólico donde la gente en vez de hablar canta y donde cuando uno se muere tarda mucho en hacerlo porque está cantando. Pero es algo fascinante. Nos llama mucho la atención a los músicos y todos queremos hacer una.
¿Es la obra suprema?
Yo no diría tanto. Hay músicos fantásticos que nunca la han hecho, como Brahms, y fue un excelente compositor, y otros que hicieron muchas, como Puccini. A mí me gustaría ser como Mozart o Strauss, que hicieron las dos cosas muy bien.
¿Cómo era su maestro, Stockhausen?
Era insoportable, pero un genio. Creo que es el único genio que he conocido en mi vida, aunque tenía lo que tienen los genios: que vivir con ellos tiene muchos inconvenientes.
¿Se les perdona todo?
No sé… Lo que sí sé es que les tienes que tratar como son. Aunque en mi caso, creo que de todos los alumnos que tuvo hasta el día de su muerte fui el único que se llevó bien con él.
¿Cómo lo hizo?
Porque desde el momento en que aceptas que él es Dios y tú un gusano, no pasa nada. Él está encantado y tú también.
¿Son los músicos un poco raritos?
Nos pueden ver así, pero no lo somos tanto.
¿El problema es que no alcanzamos a entenderlos?
No es eso, es que la música en España no alcanza del todo a formar parte de la cultura. Se entiende mucho mejor a un pintor, aunque haga cosas mucho más raras.
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