Los diseños de Valentino Garavani destacan por su elegancia y por el estilo clásico, que los han convertido en un indiscutido punto de referencia.
B. Álvarez de Toledo
Madrid. El adiós de Valentino está lejos de ser un punto final. Tendrá que caer mucho sobre el mundo de la moda para que, tras las letras que forman su nombre, dejen de resonar valores como la elegancia, colores como el escarlata y celebridades como Audrey Hepburn o Elizabeth Taylor. Y es que este rey indiscutido de la moda ha sabido mantener su propio estilo en medio de un universo enormemente rico y fluctuante, imprimiendo en cada uno de sus diseños una huella personal que lo ha convertido en genio. Y una huella como ésa es difícil de borrar.
Por eso, el próximo enero —mes en el que se retirará de la casa de alta costura que fundó hace casi medio siglo— no será, ni mucho menos, el fin de Valentino. Bastará observar a algunos miembros de la realeza europea o a las estrellas de Hollywood que despuntan por su elegancia, para volver a revivir esos 45 años que este diseñador pasó vistiendo a tan insignes figuras.
Porque los vestidos color escarlata de Valentino y su estilo conservador lo mantuvieron como el favorito de la alfombra roja, ocasiones para las que vistió a personajes como Jacqueline Kennedy Onassis, Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Cate Blanchett y Julia Roberts.
El listón está alto para su sucesora, la ex diseñadora de Gucci Alessandra Facchinetti, que a partir de enero liderará la expansión de Valentino hacia nuevos mercados y nuevas líneas de producto. Facchinetti, un nombre que ya habían sugerido los diarios italianos y fuentes de la industria, presentará su primera colección para el grupo en marzo, como nueva directora creativa de las colecciones de mujer.
Hasta entonces, y después de las fiestas celebradas en julio para conmemorar sus 45 años como modisto, Valentino trabaja en una colección para París en octubre y en otra de alta costura para enero.
Tres bailarinas vestidas de rojo —rojo Valentino— flotaban como muñecos sujetos por una cuerda frente al Coliseo romano. Mientras sus sombras se reflejaban sobre las viejas piedras, un globo gigante, que celebraba los 45 años de Valentino en el mundo de la moda, vagaba por los alrededores iluminado por una dorada explosión de fuegos artificiales. ¡Que comiencen las festividades! Valentino tiñó la ciudad de rojo. La Dolce Vitta —con la banda sonora de la mítica película de Fellini, filmada en los años 60, sonando como fondo en el desfile de Valentino—inspiraba la noche de Roma. El diseñador acababa de volver de París a su ciudad natal, a la que abrazó con un espíritu festivo y una profunda opulencia.
Vestales enfundadas en vestidos escarlata extendían sus dorados brazos hacia el Ara Pacis, dramático entorno que alberga una retrospectiva dedicada a la producción de Valentino. “He creado todos estos vestidos y son como hijos para mí”, afirmó el diseñador italiano de 75 años, contemplando los 300 vestidos que abarcaban un periodo de 40 años.
“Siempre he creído en la elegancia y la feminidad”, asegura el modisto. “Todos estos vestidos podrían llevarse perfectamente hoy día, y eso me hace sentir profundamente orgulloso”.
La muestra, concebida por Patrick Kinmonth y Antonio Monfreda y en la que los vestidos aparecen ordenados cronológicamente en una pared, define los códigos de moda de Valentino: vestidos que cubren sólo uno de los hombros, lazos, encaje, preciosos escotes en la espalda. El diseñador los desarrolló desde el principio, de tal forma que las rosas negras enjauladas bajo una falda de tul que aparecen en la última colección del italiano pueden ser rastreadas hasta 1959.
Valentino tuvo que secarse las lágrimas cuando el público asistente al desfile —entre ellos sus colegas Giorgio Armani, Diane von Furstenberg, Carolina Herrera, Karl Lagerfeld, Donatella Versace y Zac Posen—le dedicó, puesto en pie, una calurosa ovación.
También lloraron muchos de los empleados de la casa italiana ante la posibilidad de que pudiera haber sido el último desfile del maestro. En el backstage, recordando sus 27, 31, 40... años de servicio, repetían: “Una vez que entras en Valentino, nunca abandonas”. “Sólo sus colaboradores pueden coger 40 metros de chiffon y hacer que parezca un milano”, afirma Hamish Bowles, que ayudó a seleccionar los vestidos que conforman la exhibición. Las maravillas técnicas de la colección incluyen un vestido del color del algodón de azúcar con capas de organza desplegadas como si de las hojas de un libro se tratase.
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