En estos modelos lo importante no es su precio, sino lo que se identifica su dueño con el automóvil. Son coches que reflejan un estilo de vida y, en algunos casos, marcan tendencia.
Estos módelos son pequeños, urbanos, pero con mucha clase. |
Chimo Ortega
De tamaño reducido y gran contenido aspiracional. Parecen ser las claves que algunos fabricantes están aplicando a una parte de su oferta. El reclamo funciona de forma diversa. La clave parece estar en asegurar el toque retro.
Tres de los modelos que presentamos hoy tienen, a pesar de ser vehículos totalmente nuevos, una envoltura que rememora éxitos pasados y que parece asegurarles éxitos presentes y futuros, ya que son coches que no pasan de moda. El último en llegar es el Fiat 500, un vehículo de capricho que ha hecho despegar a Fiat hacia una nueva era y que se está convirtiendo en un auténtico líder de ventas.
Hasta seis meses de espera, en algunos casos, hacen falta para que nos lo entreguen en el concesionario. Si tenemos en cuenta tan sólo su precio, vemos que otros competidores, en el mismo escalón de mercado, tienen costes más ajustados. Sin embargo, carecen de ese valor emocional que aportan modelos como el citado Fiat 500, el Mini o el Volkswagen Beetle. La otra lista de los que podríamos llamar coches de capricho está encabezada por el Smart. Como no podría ser de otra manera con este abanderado, son modelos que buscan ser prácticos, en especial en ciudad.
El Peugeot 1007 y el próximo Toyota IQ, se mueven por estos derroteros. La apuesta de estos coches es distinta: utilidad urbana y tecnología son sus principales valores, pero la falta de tradición se presenta como su mayor handicap ya que, como en el caso de los primeros, estos modelos mantienen un diferencial de precios bastante elevado sobre sus directos competidores.
Vivimos en una sociedad donde diferenciarse es importante, en grandes núcleos urbanos donde marcar nuestro gusto es cuestión no sólo de tendencia, sino de expresión personal. Y estos seis vehículos cumplen con este requisito a la perfección.
Para entender el concepto baste una comparativa dentro de Fiat, una de las marcas con mayor tradición de coches de contenido tamaño. Un 500 vale entre 10.500 y 15.285 euros mientras que un Fiat Panda, con sus mismas dimensiones y cinco puertas, arranca su abanico de precios en 7.045 euros.
Pero el precio no es lo más importante; su carácter aspiracional relega este concepto a un segundo plano a la hora de la compra. Por eso, y siguiendo con el caso del 500, el más reciente, hay que tener en cuenta otros valores y justificaciones a la hora de pagar, por ejemplo su equipamiento, que suele ser bastante amplio. El pequeño retro de Fiat monta de serie siete airbags.
Aspectos como el cuidado diseño exterior e interior son los mejores argumentos de ventas del 500. Cuenta con una gama de 12 colores, con 15 terminaciones interiores para crear un coche a medida de los gustos particulares del cliente y, por si fuera poco, con una amplia gama de pegatinas para decorar y personalizar la imagen de nuestro coche.
En principio, los modelos que hoy traemos no son comparables, pues sus precios, dimensiones y motorizaciones no lo son. Pero esta cartera de compras es real, lo que indica el valor aspiracional de estos coches. Otro ejemplo de superventas es el Mini, aunque sus precios son bastante altos. Su gama comienza en 16.002 euros y llega hasta los 26.573, cifra que se ve incrementada si lo que se elige es la versión cabrio, que llega a alcanzar los 29.279 euros.
De la mano de BMW, el fenómeno Mini es otro caso de estudio. En nuestro mercado este modelo está teniendo más éxito que el conseguido durante su primera época en Inglaterra.
Pero el auténtico precursor de esta moda ha sido el Volkswagen New Beetle, un modelo que inició su comercialización en 1998, sobre la base Golf, y adaptando la imagen del famoso coche del pueblo de la marca alemana. Sus últimos retoques datan de 2005, y en 2003 ,al igual que sucede con el Mini, se incorporó una versión cabrio a la gama. Los precios del Beetle arrancan en 21.060 euros y alcanzan los 28.510 en la versión convencional de carrocería. El cabrio llega a costar hasta 32.200 euros.
La otra apuesta, la de la tecnología y el espacio, la encabeza el Smart, otro veterano modelo, que tras un lanzamiento tormentoso de manos del dueño de la relojera Swacht, aterrizó en manos de Mercedes. Este modelo de 2,70 metros y dos plazas es el precursor de un concepto de lo que en un futuro será una nueva forma de entender el vehículo urbano.
Su imagen de coche original lo ha convertido desde su lanzamiento en una moda, algo elitista debido a sus costes, algo que hoy está cambiando, a pesar de que su precios (situados entre 9.200 y 20.598 euros) resultan altos para un modelo de dos plazas. Como en los casos anteriores, el Smart fortwo también cuenta con versiones descapotables cuyos precios llegan hasta los 23.398 euros.
El Peugeot 1007 se caracteriza por sus puertas laterales corredizas, lo que permite aparcar en huecos estrechos y salir y entrar del coche con facilidad. Es el menos arraigado entre los compradores, pero resulta una buena alternativa para diferenciarse en contenidas dimensiones. Sus precios están entre 11.400 y 16.400 euros.
Por último, el IQ el pequeño de Toyota,que inicia su producción a finales de año y que en menos de tres metros promete espacio para tres adultos y un niño. Contará con dos motores y parece que será el precursor de una nueva serie de coches que no superen los tres metros.
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