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    55 de 1886 en Columnistas
05/10/2007 09:00   




Se os respeta y se os quiere

No es la Corona lo que me atrae, sino quien la lleva y que quien la lleve se gane el puesto

Personalmente, el debate sobre la forma del Estado, Monarquía o República, sólo me sugiere una reflexión de esas de “andar por casa”: la más útil para los ciudadanos, la que más problemas solucione y la que menos dé. Poder o no poder elegir en las urnas también al Jefe del Estado no me parece relevante. Históricamente, los españoles hemos tenido Reyes espléndidos y Reyes desastre, y presidentes magníficos y otros para olvidar. Y, a nuestro alrededor, sobran ejemplos de repúblicas ejemplares y otras de echar a correr, y monarquías de chiste y otras como la nuestra.¿Y cómo es nuestra monarquía? Esto va en gustos, naturalmente, pero, para mí y pienso que para la mayoría de quienes nos hicimos adultos en un régimen en el que no había libertad, el descubrimiento de ésta siempre irá ligado a una etapa, la Transición, y a un Jefe del Estado. Lo que nunca se ha tenido se puede desear ardientemente pero no se puede “echar de menos”; y, hasta que murió Franco, yo no “eché de menos” lo que nos robó el franquismo: la libertad. Ya no me la dejaría arrebatar. Hoy sé que es el bien más preciado, la condición sine qua non de la convivencia pacífica entre personas e ideas distintas. Pero, cuando descubrí “lo que me había perdido” fue cuando, después de Franco, llegó la democracia, por la lucha de muchos y la generosidad de muchísimos más, desde luego, pero, ¿de la mano de quién? De la mano de este Rey.Tal vez por eso, como muchos, de ser algo, lo que yo soy es juancarlista. No es la Corona, como ya he dicho, lo que me atrae, sino quien la lleva; que quien la lleve se gane el puesto, cada día, supeditando su propio interés al bien común. Y mi convicción personal es que el Rey don Juan Carlos ha sabido llevarla en estos 30 años de democracia divinamente y, lo que me parece aún más difícil, divinamente acompañado por la Reina doña Sofía. Cuando oigo decir que don Juan Carlos se ganó el puesto el 23-F, siempre me digo, sí, también el 23-F parando a cuerpo limpio a los golpistas que tenían secuestrado al Gobierno y a la oposición en el Congreso. Pero el 23-F no fue la primera vez si no la segunda que este Rey rechazó gobernar. Cuando este Rey que hoy debe sentirse institucionalmente tan solo como para creerse obligado a salir en defensa de su papel constitucional, se ganó el respeto y el afecto que, en mi opinión, le tenemos los españoles, fue cuando, en el minuto uno de la Transición, pudiendo elegir (porque, podía elegir, no nos engañemos) entre “gobernar” y “reinar”: entre conservar para sí y sus descendientes el poder casi absoluto que le legó Franco o vaciar de contenido ese legado en favor de los representantes de los ciudadanos elegidos en las urnas, optó por lo segundoLo que esta renuncia del Rey contribuyó a que nuestra Transición fuera un éxito envidiado en el mundo, está en los libros de historia. Que los quemafotos y los cuelgapeleles de Cataluña lo ignoren, no me extraña: quienes pretenden reescribir el pasado lo han borrado de los libros que estudian. Pero, que el actual Ejecutivo catalán y el Gobierno español, que saben lo que le debemos a “este Rey”, estén jugando con el fuego de la ignorancia de esos jóvenes a desacreditar la Transición, me sobrecoge. Para traer, ¿qué? ¿La III República? ¿A guantazos otra vez?Rey y Transición van, es verdad, en el mismo “paquete”, pero, muy mal, fatal deben andar los que confunden la ola con “la espuma” de “memoria histórica” para haber olvidado que expulsar al “árbitro” nunca ha ayudado a este país a ganar ningún partido, y que alentar algaradas lo que nos ha traído son pesadillas, no sueños.





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