Daniel Arasa, autor de 'Entre la cruz y la República' recuerda que en la Guerra Civil los católicos no estaban sólo en un bando.
Portada del libro. |
Barcelona. Lo denominaron en determinados ámbitos republicanos 'El general (o el coronel) cristiano'. Murió ante un piquete de ejecución en 1940 en los fosos del castillo de Montjuïc. De Antonio Escobar Huerta han afirmado algunos que, de haber estado en el otro bando (el Nacional) de la Guerra Civil española con sus mismos principios y repetido vivencias y actitudes, hubiera sido promovido a los altares.
También lo sostiene en esta entrevista Daniel Arasa, autor del libro sobre este general católico: 'Entre la cruz y la República. Vida y muerte del general Escobar', de la editorial Styria. "Este general es el paradigma de la lucha interior que sostuvieron muchos católicos: fieles a su fe, y fieles a la República, un bando en el que se producían persecuciones y asesinatos de católicos", afirma el autor.
Daniel Arasa (Tortosa, 1944), periodista, ingeniero técnico químico, autor de varios libros sobre historia, padre de siete hijos, es presidente del Grupo de Entidades Catalanas de la Familia y director de la Asociación Cinemanet.
El general Escobar era conocido como 'El general cristiano'. Católico profundo, fiel a la República y fusilado por los nacionales. ¿Por qué ha propuesto su figura?
En primer lugar, para dar a conocer y reivindicar una figura de gran calidad humana y cristiana que se ve inmersa en situaciones político-sociales muy difíciles. Su misma biografía muestra que la Guerra Civil fue algo muy complejo. Este libro rompe el tópico de que todos los católicos estaban en un solo bando: el Nacional. Pero también es un libro para la reconciliación. Escobar murió perdonando a todos y pidiendo que nadie guardara rencor.
Paul Preston -y usted lo cita al iniciar su libro- dijo que esta guerra fue una contienda de "malos contra malos". ¿Está de acuerdo?
No se puede plantear la Guerra Civil con el maniqueísmo de "buenos contra malos". Las cosas no son blancas o negras, sino con muchos tonos intermedios. Hubo personas magníficas, entregadas, generosas, en los dos bandos. Al igual que hubo asesinos en los dos. Creo que Preston pretende poner de manifiesto que fue una guerra cainita, entre hermanos, en que las denuncias de vecinos, de conocidos, llevaron al asesinato de muchas personas. La crueldad llegó a extremos inverosímiles. La misma persecución religiosa en territorio republicano es una muestra de ello. Y en el otro bando no mataban a los religiosos, pero hacían lo mismo con los sindicalistas o militantes de partidos de izquierdas, sin que muchos de ellos hubieren hecho nada malo.
Dicen que si este general hubiera estado en el otro bando hubiera sido promovido a los altares. Murió perdonando a quienes lo condenaron. ¿No es mártir porque no fue ejecutado por su fe religiosa?
El sentido cristiano de esta persona a lo largo de su vida, su muerte ejemplar, los textos místicos que escribió en las últimas semanas de su vida, la aceptación profunda de la voluntad de Dios... Son argumentos para poder iniciar un proceso de beatificación. La simple antefirma de su sentencia de muerte aceptando la santa Voluntad de Dios, o los testimonios de sus compañeros de prisión que lo consideran un santo son muestras de ello. Ciertamente, no se le puede considerar "mártir" en el sentido de que no murió por la fe católica, dado que lo ejecutaron no por sus principios religiosos, sino por haber sido leal a la República y no haberse sumado a la sublevación contra ella. Hace unos meses fueron beatificados varios cientos de mártires de la persecución religiosa en España, en su mayoría de la Guerra Civil. Y es totalmente correcto, porque fueron verdaderos mártires. Pero no veo inoportuno ni contradictorio incoar el proceso de beatificación de una persona del otro bando que vivió las virtudes cristianas y murió de manera ejemplar.
Usted afirma que "la peripecia de Escobar sitúa ante la libertad política de los católicos". A veces parece que los católicos sólo pueden estar en un partido. ¿Qué piensa de esto?
Tengo el absoluto convencimiento de que el cristianismo es, entre otras cosas, un camino de libertad. Dios ha dejado a los hombres elegir las formas de gobierno y militar en el partido que cada uno crea conveniente. El abanico de posibilidades políticas para un católico es amplísimo. Nada de partido único. Además, no hay ningún partido que de forma completa asuma los principios cristianos, aunque, eso sí, existen formaciones que tienen una ideología incompatible con los principios cristianos. No es sólo un asunto religioso, sino de coherencia humana e intelectual. Un católico no puede ser nazi o marxista. Hoy el peligro está en algunos partidos que formalmente no son anticatólicos, pero su base ideológica y su praxis están en un relativismo ético y en marginar todo principio religioso. Hay que estar muy atentos antes de apoyarlos.
Miriam Díez i Bosch (Zenit)
Entre la Cruz y la República
Por Daniel Arasa
Precio: 20 euros
Páginas: 528
ISBN: 978-84-96626-76-8
Edición: 1ª (02-04-2008)
Publicación: 02-04-2008
Formato: 15,5 x 22,5 Cartoné
Colección: Contrapunto
Género: Ensayo
Tema: Historia de España
(Vea las primeras páginas del libro).
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