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viernes, 25 de julio de 2008 Última actualización: 15:40:10



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07/05/2008 21:54   



"Para crear un equipo campeón, sólo debe haber discriminación en los sueldos"

Éstos son los trucos de Luis Casimiro, máximo candidato a suceder a Pepu como seleccionador.

Luis Casimiro explica cuáles son sus armas a la hora de enfrentarse con éxito a un grupo de...

Pilar Tamayo. Valencia.

LUIS Casimiro, manchego, todavía cuarentón, entrenador de 11 equipos de categoría y principal candidato para sustituir a Pepu Hernández como seleccionador nacional. Les une su perfil, con una debilidad irremediable por el coaching. El objetivo del ganador de una liga ACB con el TDK y una Copa Saporta con el Pamesa, escuchar que un jugador le diga eso de: “Me gusta jugar aquí, porque has magnificado mis virtudes y has reducido mis defectos”. Y su estrategia para lograrlo, “creer en tu estilo de juego, porque, para seguirte, es imprescindible confiar en ti mismo”.

 Ayer relató en Valencia sus trucos para conquistar a directivos, deportistas y ayudantes. Anote las armas del posible seleccionador.  La primera, bajar a los consejeros de las nubes y situarlos a pie de tierra para que sean conscientes de lo que pueden ganar con los mimbres que tienen en la cancha. Lo siguiente, arrancarles la vía libre para fichar, al menos, a las estrellas. Y no por capricho, sino por necesidad: “El talento aflora fácilmente cuando no hay presión, pero ante el miedo hay que tener gente capaz de asumir responsabilidades, a la que no le tiemble la mano para tirar un triple decisivo y encestarlo”.  Esto se logra, explicó Casimiro, “cuando las capacidades están al mismo nivel que las exigencias, porque no es fácil interiorizar que la identificación deportiva de una ciudad y el éxito económico de un equipo depende de ti”.

Olvidemos el pasado

A nadie, sea mejor o peor, se le puede leer la cartilla nada más contratarle por lo que haya hecho en el pasado. Abajo la predisposición: “El técnico tiene que ser limpio y eliminar las experiencias anteriores, por negativas que hayan sido. Es posible que un jugador triunfe en un sitio después de haber fracasado en otro”.

 Una vez cazados los ‘número 1’, no conviene olvidarse de los secundarios. Luis Casimiro lo tiene claro: “El trato personal ha de ser idéntico porque las diferencias ya se marcan con los sueldos y con los minutos de juego, acordes a su valía profesional”. La discriminación está prohibida en un grupo. Es más, al mejor dorsal se le exige que trabaje más que el resto, “como líder que da ejemplo”. Casimiro no cae en el mismo error que Florentino Pérez, quien admitió, en el momento de su dimisión, que le había costado más dirigir a 20 futbolistas del Real Madrid que a 20.000 empleados de la compañía que preside, ACS. “No consiento que nadie se vaya a grabar un spot publicitario mientras el resto entrena. Si el equipo trabaja, tú trabajas y punto”.
 
Sin malentendidos

Y estos roles se fijan desde la pretemporada, para evitar malentendidos. El posible sustituto de Pepu Hernández en el banquillo nacional es enemigo de crear falsas expectativas: “Nunca hagas creer a alguien que puede optar a más responsabilidad, algo que es muy típico en los partidos amistosos”. Incluidos los directivos, a los que, según Casimiro, les lloran algunos deportistas en busca de apoyo frente al míster. Surge el conflicto, del que el manchego no huye. Todo lo contrario: a veces, incluso, lo provoca. “De la gestión de las dificultades suele salir el buen rollo. A veces es mejor que el equipo esté unido, aunque sea contra ti, porque eso golpea su ego y luchan más”. Si el bache es grave y generalizado, Casimiro acude a la charla en el vestuario, donde “se dispara la concentración”. El resto se aclara en la cancha. Cuando el quiste es personal, se dirime con un bis a bis entrenador-jugador en el despacho y si la indisciplina no se corrige ni con multas ni con expulsiones temporales del equipo, se corta por lo sano. “También hay despidos, que el Consejo acepta siempre que le expliques que tú puedes vivir con tu mayor enemigo, pero no así el resto del equipo".


Mismo perfil que Pepu Hernández, pero con librillo propio


El por ahora técnico del Alta Gestión Fuenlabrada, Luis Casimiro, compartió ayer, una a una, las claves para triunfar en el salvaje mundo del deporte sin morir en el intento. Todo entrenador precisa de cuatro principios elementales a la hora de manejar grupos de trabajadores tan peculiares como puedan ser los jugadores de baloncesto: la objetividad, para distribuir responsabilidades, premios y castigos. Ser, en definitiva, un administrador de justicia que a la vez no peque de incoherente: “No inventes nada, si no defiende argumentos que sean acordes con la realidad”.

 Es obligatorio mantener el nivel de exigencia en un punto álgido durante toda la temporada y tratar a todo el mundo por igual para que los jugadores se conviertan en tus aliados. Algo complicado, admitió Casimiro, si se tiene en cuenta que el deporte no funciona como una empresa: “Aquí la pirámide salarial no crece o mengua si eres jefe o no. Tú cobras menos que siete u ocho o incluso nueve jugadores de la plantilla, subordinados tuyos, que te duplican, triplican y hasta cuadriplican el sueldo, y esta realidad dificulta el respeto al entrenador”.

 Se alcanza, también, llevando a fisioterapeutas, recogepelotas, entrenadores físicos... a tu terreno: “Cuando a uno le hacen un masaje, aprovecha para ponerte verde y es bueno que el oyente te lo cuente a ti. Para conservarlo, nunca mates al mensajero”. La disciplina, incluso, puede llegar a empezar por el mismísimo director general, que no puede permitirse el lujo de pecar de impuntual.




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