Ya se puede apostar en España al más puro estilo británico: viviendo la emoción del deporte en pantalla gigante, con el boleto en una mano, una cerveza en la otra y de forma legal. Madrid y el País Vasco han sido las pioneras.
Cartel publicitario de VICTORIA. JJBAS |
Paul Tenorio
Antes sólo se podía hacer por Internet, y de forma alegal al no ser una actividad prohibida pero tampoco regulada. A partir de ahora, se podrá apostar sobre cualquier evento deportivo con todas las de la ley, en los distintos locales físicos que abrirán en el futuro en las Comunidades Autónomas de Madrid y País Vasco, las únicas que permiten este negocio en sus nuevos reglamentos de juego. En Madrid, VICTORIA, del grupo CODERE y que se ha asociado con la prestigiosa casa de apuestas británica William Hill, es la primera compañía que cumple todos los requisitos y está ya operando. Pretende abrir hasta 70 locales este mismo año. Además, otras dos empresas, Intraolot y Sportium (“join venture” de CIRSA con la británica Ladbrokes, que abrirá su primera sede en Madrid en el Paseo de la Castellana, donde también está VICTORIA) le harán la competencia en breve al haber recibido ya la pertinente autorización Un aval de 12 millones de euros es el principal requisito para poder operar. El caso del País Vasco es diferente, pues el Gobierno autonómico sólo ha concedido tres licencias. En el futuro, se espera que las distintas legislaciones autonómicas se vayan abriendo a un negocio demandado por la sociedad y que, por fin, será transparente a la vez que comienza dejar dinero en las arcas públicas.
El nuevo reglamento de la Comunidad de Madrid permite, desde verano de 2007, realizar apuestas para un evento deportivo, aunque prohíbe expresamente apostar sobre acontecimientos religiosos o políticos. La suerte de las apuestas no puede ser más sencilla: podemos apostar por un evento simple (el Tau gana al Maccabi o quién marcará el primer gol en un partido) o por un evento múltiple (El Tau gana al Maccabi, Ronaldinho le marca un gol al Racing y Rafa Nadal gana en tres sets a Federer). Se puede apostar prácticamente por todo suceso posible de una competición. La mínima cantidad para apostar en la Comunidad de Madrid es de 0,20€ en el caso de las apuestas múltiples y 1€ en las sencillas. Los máximos están fijados en las ganancias. No se podrá realizar ninguna apuesta que de un beneficio superior a 500.000€, un límite más que razonable.
La figura del bookmaker es absolutamente imprescindible para el buen funcionamiento del negocio. Son auténticos expertos en deporte y “gestores de riesgo”. Algunos en Inglaterra llegan incluso a hablar con jugadores y entrenadores para conocer el estado físico y anímico de las plantillas antes de los partidos. “La colocación de los precios es la clave de todo, así que tenemos que tener particular cuidado. La mayoría vienen fijados de Leeds, la sede de William Hill, donde tienen una gran experiencia”, según ha comentado a LA GACETA un directivo del grupo CODERE.
Otra figura que surgirá en los próximos años en España es la del apostador profesional o semiprofesional –dependiendo de si los ingresos por apuestas deportivas son sus únicos emolumentos-. Esta persona controla siempre el tamaño de sus apuestas en función del dinero que destina a jugar, para minimizar o anular el riesgo de ruina, y maneja tanta información como los bookmakers, llegando a detectar cuando una apuesta se paga bien en relación a la probabilidad de que, efectivamente, el hecho apostado suceda. Entonces invierte fuerte, como en la bolsa, y cruza los dedos. A veces perderá, pero las veces que gane la apuesta compensará las pérdidas. CODERE asegura que este tipo de jugadores son bien recibidos: “No tenemos distinciones, todos son clientes. Los profesionales aumentan la calidad del juego y la motivación del resto de jugadores”. En otras casas de apuestas, sin embargo, el apostador profesional es persona non grata y puede sufrir limitaciones en las cantidades máximas que puede apostar cuando ha demostrado que es un ganador regular.
El otro lado de la moneda está en la ludopatía. Sería al juego lo mismo que el alcoholismo al vino. Las distintas casas de apuestas defienden el concepto de juego responsable y ofrecen un producto que debe tomarse como una diversión que no devengue en un problema. Para ello, se impedirá la entrada a personas que estén en las listas negras –donde uno se puede apuntar voluntariamente o donde quedará inscrito si ha registrado en el pasado problemas graves de este tipo- y se impedirá el acceso a los menores a través de un control de identidad a la entrada, medidas que internet aún no puede –o no quiere- poner en práctica. Se mire como se mire, la apertura del primer local donde jugarse unos euros mientras se disfruta de toda la emoción del deporte es un paso necesario para poner un reglamento a un partido que lleva mucho tiempo disputándose.
Un negocio en expansión
Estamos hablando de un negocio suculento y con mucho margen para crecer. La asociación de apostadores deportivos por internet (AEDAPI) estima, según palabras de su presidente, Juan Barrachina, que alrededor de 120.000 personas realizan apuestas regularmente por internet, y que unas 300.000 lo han hecho alguna vez, moviendo un montante total de más de 1.000 millones de euros en 2007. Aunque queda lejos de los 28.000 millones que se gastan los españoles en lotería estatal o de la cuota del 20% sobre el total del juego que tienen en Gran Bretaña, las apuestas deportivas han generado ya en nuestro país un negocio que dobla, por ejemplo, al de la Quiniela, lo que es un claro indicio de por dónde van las preferencias. El 10% de los ingresos que obtenga VICTORIA o cualquier operadora de juego que trabaje las apuestas deportivas en Madrid irá al bolsillo de la Comunidad, un dinero que en internet, al no estar regulado, se está yendo al limbo. “Internet está trabajando al margen de la ley y por ello les invitamos a que se acojan al reglamento, igual que hemos hecho nosotros”, aseguran en CODERE. Para Juan Barrachina, la regulación está cercana pues “la Ley General de Presupuestos especifica que debe ser el Estado y no las autonomías quien coja a este toro por los cuernos, y lo va a hacer próximamente”.
De momento, la sala VICTORIA, que no lleva ni un mes abierta, está viendo como sus mejores expectativas han sido ampliamente superadas. Por ejemplo, en los dos partidos de semifinales de Champions entre Manchester y Barcelona, el local estaba abarrotado, con clientes de todas las edades y espectros sociales, que llegaron a realizar apuestas hasta de 1.500€. El negocio está funcionando desde el primer momento, aunque estemos en tiempos de incertidumbre y zozobra económica. El sector del juego es, tradicionalmente, muy inelástico ante estas situaciones. La posibilidad de ganar mucho dinero invirtiendo muy poco es tentadora, así que hagan juego, pero vayan con cuidado.
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