María Tardón, magistrada de la Audiencia Provincial de Madrid.
La magistrada señala que ha visto a muchos policías llorar en el escenario del crimen. |
Diego Carrasco
María Tardón es una magistrada entregada a su función de servir a los demás a través de la judicatura porque en sus más de 20 años de ejercicio profesional ha intentado ayudar a la sociedad a través de la resolución de conflictos. Esta juez manchega, idealista y peregrina del Camino de Santiago, ocupa desde junio de 2005 la presidencia de la sección 27 de la Audiencia Provincial de Madrid, especializada en violencia sobre la mujer. Afirma que la solución a esta lacra social está en no tolerar ni una sola manifestación, generar muchos recursos e invertir mucho en educación y sensibilización. Es un fenómeno que también se da con frecuencia en la clase social alta, donde aparantemente existe más educación.
¿Cómo surge su vocación para ser juez?
Mi vocación a la carrera judicial fue tardía porque empecé a estudiar Derecho con 20 años, pues antes estaba trabajando. Cuando empezó a funcionar la universidad a distancia en Valdepeñas fue cuando decidí estudiar Derecho. Eso sí, en los primeros años supe inmediatamente que quería ser juez.
¿Por qué?
Porque cuando eres una persona idealista, comprometida con que la sociedad cambie para bien y tú puedes ayudar, la profesión de juez iba mucho conmigo. Vamos, meterte a redentora.
¿Por qué hay tantas muertes por violencia de género?
De los estudios en los que he participado se desprende que en muchos casos el designio de homicida viene cuando la mujer decide marcharse o bien cuando ella, después de haberse marchado, se echa una nueva pareja. Estos dos momentos son peligrosísimos.
¿Siempre ha existido este fenómeno?
Sí, lo que pasa es que, a veces, no queremos mirar atrás. En mi infancia yo veía a chicos y chicas a los que el padre se liaba a correazos con ellos y con la madre. Esto era una de las figuras más reiteradas del paisaje de la España profunda. Pero, afortunadamente vamos evolucionando y la mujer ya no aguanta las vejaciones.
Pero, ¿el maltrato sólo se da en la clase social baja?
No. Es un asunto que afecta a todas las clases sociales de la sociedad. Hay ingenieros, médicos, jueces, fiscales, abogados, etc, que no veas cómo sacuden. Que dan y que reciben.
¿Es un problema de educación?
Sí, en cierta manera, pero también de lo que vives a tu alrededor. El maltratador es una persona que se va haciendo.
¿Cuál es la solución a este grave problema?
Generar todos los recursos y establecer toda la dureza posible a las respuestas de este tipo de comportamientos, pero sobre todo educación y sensibilización.
¿Qué piensa cuándo en un juicio tiene delante de usted a una persona que confiesa que ha asesinado a su pareja y está tan tranquila?
Lo que cualquier ser humano. Pero un juez se tiene que guardar sus sentimientos porque debe aplicar la ley. He visto llorar a guardias civiles o policías contándote lo que vieron en el escenario del crimen.
¿El maltratador es una persona enferma?
No. Los estudios realizados indican que un porcentaje que no llega al 4% tenía alguna alteración en sus facultades volitivas o intelectivas. El resto estaba bien. Lo que pasa es que ellos tienen una peculiar forma de entender la pareja.
¿No se le endurece el corazón cuando estudia o enjuicia tantos asuntos de este tipo?
No. Si esto me pasara algún día dejaría la profesión de juez. Detrás de cada asunto hay conflictos humanos muy dramáticos. Lo que sí le aseguro es que este tipo de casos afecta a mi vida personal.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65