El Museo del Prado reúne las 37 pinturas firmadas por El Greco que forman parte de su colección.
, La Trinidad (1577-1579) |
El caballero de la mano en el pecho (1580). |
Carlos Bueno
Desde la inauguración de su flamante ampliación el pasado 30 de octubre, el Museo del Prado ha cortado la cinta en varias ocasiones y, la verdad, siempre con motivos bien justificados.
Primero fue la exposición dedicada al siglo XIX para la puesta de largo de las nuevas salas. Pocas semanas más tarde, le tocaba el turno a la última muestra temporal dedicada al genial sevillano, esta vez bajo el lema Fábulas de Velázquez: Mitología e Historia Sagrada en el Siglo de Oro. Como reclamo más mediático en este caso, teníamos el sonado regreso a casa de la Venus del espejo desde su residencia habitual, en la National Gallery londinense.
Esta semana pasada, el Museo del Prado ha vuelto a ser noticia y por partida doble. El martes y el miércoles, Miquel Barceló y el bailarín Josef Nadj representaban en el Casón del Buen Retiro, bajo la bóveda de Luca Giordano, su ya famosa performance Paso Doble. En ella, el mallorquín muestra al público uno de sus modos de trabajar con el barro.
De altura
La última de las noticias vinculadas a los edificios de Juan de Villanueva y Rafael Moneo es esta exposición de la que nos hacemos eco ahora: Los Grecos del Prado. Hasta el 10 de febrero, podrán verse reunidas 37 obras maestras del pintor cretense (1541-1614).
Todas ellas están firmadas por Doménikos Theotokópoulos y existe constancia de que salieron de las manos del artista. Los organizadores de la muestra han preferido dejar fuera de ella otras diez obras, también pertenecientes a su colección que, aunque adjudicadas al artista, en ellas pudieron participar en buena medida los discípulos de su obrador.
En el germen del proyecto de esta exposición ha tenido un papel fundamental la elaboración del catálogo razonado de ese rico conjunto de obras. Arranca también así una línea nueva con la que se buscará la historia que esconde cada una de las piezas clave que conserva el Museo. El catálogo sobre El Greco lleva la firma de la jefa del departamento de pintura española del Renacimiento, Leticia Ruiz Gómez, y ya se trabaja en otros dos volúmenes sobre la pintura holandesa (2008) y Tiziano (2009).
En el caso del Museo del Prado, se confirma una vez más el hecho de que basta remover un poco sus fondos para convertir en noticia algo a lo que quizá nos habíamos acostumbrados. De hecho, 30 de estas 37 pinturas cuelgan de forma habitual en las paredes de la principal pinacoteca.
Convento desaparecido
Entre todas las piezas incluidas en la muestra, destaca el conjunto de las 15 grandes obras, todas ellas de temática religiosa, que El Greco pintó para el desaparecido convento toledano de La Trinidad.
La única de las 37 pinturas que componen la muestra Los Grecos del Prado que ha tenido que viajar en esta ocasión ha sido el lienzo que representa a San Bernardino. Este lienzo, de 294x144 centímetros, se encuentra desde el año 1910 en Toledo.
En el paseo por la muestra encontramos obras que resultarán, por tanto, muy familiares a quienes ya hayan visitado la pinacoteca. Así, podremos ver una vez más uno de los más célebres retratos de El Greco, el Caballero de la mano en el pecho y su grandiosa obra dedicada a La Trinidad, considerada la primera pintura religiosa con que contó El Prado.
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