La solución radica en un gel que, inyectado en las cuerdas vocales dañadas, permite recobrar el habla.
Fuente:.Bastian Voice Institute |
Javier Táuler / NYT
Madrid. La parálisis de las cuerdas vocales, que se produce cuando una o ambas de ellas o de sus pliegues no se abren o cierran adecuadamente, puede provocar la pérdida del habla y dificultades respiratorias y en la deglución. Traumatismo en la cabeza, lesiones de cuello, derrame cerebral, tumor, cáncer de tiroides o pulmón, esclerosis múltiple, parkinson o infección viral son sus principales causas. Los síntomas más comunes son voz ronca, fatiga bucal, dolor en la garganta al hablar y dificultades respiratorias.
Las formas de tratamiento son variadas. Pueden incluir cirugía, laringoplastia o una inyección de un gel en la cuerda dañada. Este último método con el que se hincha la cuerda afectada, consigue que salga el sonido y da tiempo al nervio dañado para curarse. Se está usando con más frecuencia por los expertos y está demostrando muy buenos resultados.
El gel que se usa, radiesse, es biodegradable y muy similar a una sustancia que se emplea para quitar arrugas. El tratamiento puede realizarse en una consulta médica con anestesia.
Otros materiales usados para las inyecciones en las cuerdas vocales son Cymetra; un compuesto que se utiliza cuando se amortaja a los muertos para la piel de los difuntos.
“La voz ha llegado a convertirse en algo más que una parte de la industria del servicio”, señala el doctor Milan R. Amin, director del New York University Voice Center. Al mismo tiempo, afirma que es importante ofrecer a los pacientes soluciones rápidas.
Los métodos han evolucionado mucho. El doctor Norman Hogikyan, director del Vocal Health Center de la Universidad de Michigan, explica que en el siglo XIX los otorrinolaringólogos, al igual que los especialistas de oído, nariz o garganta, experimentaban mucho con tratamientos en la laringe. Tratando de que los pacientes toleraran la prueba o usaran anestesia de contacto.
Durante la segunda mitad del siglo XX, muchos trabajos realizados en la laringe han sido llevados a cabo en quirófanos usando anestesia general. Para la paralización de las cuerdas vocales, las inyecciones de teflón eran lo habitual. Aunque hoy en día su uso es bastante infrecuente, porque muchos pacientes desarrollan fuertes inflamaciones con estos materiales para el tratamiento.
Al comienzo de los años 80 del siglo XX, un buen número de médicos empezaron a desarrollar nuevas técnicas en los laboratorios para algunos tratamientos de laringe. Con algunas inyecciones y biopsias, aclara el profesor Hogikyan, el resultado obtenido ha sido más efectivo y más cómodo para el paciente.
En Estados Unidos muchos pacientes con parálisis en las cuerdas vocales tienen que esperar por lo menos nueve meses para una posible recuperación antes de acudir al tratamiento de inyección del gel.
Sin embargo, no siempre que se inyecta el gel radiesse los resultados son los deseados. Ha habido casos en los que el paciente ha tenido que estar más de seis semanas sin pronunciar una palabra, por el riesgo de pérdida definitiva de la voz.
Por otro lado, hay que tener en cuenta la distinción entre la parálisis de las cuerdas vocales y la fijación de las cuerdas.
Una enfermedad que sucede de una manera más frecuente que se origina por una inflación. Con un examen inicial puede no detectarse bien si se trata de una parálisis de las cuerdas vocales o una fijación de las mismas. De ahí que sea muy conveniente distinguir ambas enfermedades palpando directamente la laringe en el quirófano o mediante una electromiografía.
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