Astrónomos de las universidades de Rutgers y del Estado de Penn en Estados Unidos de han conseguido observar galaxias formadas en los inicios del Universo.
Imagen de la Vía Láctea tomada por un equipo de astrónomos de la Universidad de Valencia. EFE |
Madrid. Los resultados del estudio se han hecho públicos durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Astronomía que se celebra estos días en Austin (Texas).
Estas galaxias se encuentran entre los primeros objetos que se formaron en el Universo y la luz que procede de ellas ha viajado 12.000 millones de años hasta alcanzar la Tierra y ser visible. Lo que hoy observan los astrónomos es cómo debían ser estas galaxias cuando el Universo, que tiene aproximadamente 13.700 millones de años, tenía unos 2.000 millones de años.
Estas pequeñas galaxias, poseen entre una décima y duodécima parte de la masa de la Vía Láctea, albergan pocas estrellas pero imágenes recientes del Telescopio Espacial Hubble las revelan como regiones de formación activa de estrellas.
Según explica Eric Gawiser, del Departamento de Física y Astronomía de la Escuela de Artes y Ciencias de Rutgers y encargado de presentar los resultados del trabajo, "encontrar estos objetos y descubrir que son una fase en la evolución de nuestra galaxia es similar a descubrir un fósil clave para la evolución humana".
Los investigadores determinaron que estas galaxias eran zonas apropiadas para la formación de nuevas estrellas brillantes y caloríficas y que varias de ellas, en ocasiones diez o más, se unían durante algunos miles de millones de años para dar lugar a una única galaxia en espiral.
"El Telescopio Espacial Hubble ha proporcionado sorprendentes imágenes de estas primeras galaxias, con una resolución diez veces superior a la de los telescopios que se encuentran en la Tierra. Tienen múltiples formas, redondas, alargadas e incluso lineales, y estamos empezando a determinar de manera más precisa sus tamaños", señala Caryl Gronwall, uno de los autores principales de la Universidad de Penn State.
La teoría cosmológica apunta a que las galaxias espirales tenían que evolucionar a partir de galaxias de baja masa como estas pero el reto era encontrarlas. "Habíamos observado otras galaxias antiguas del Universo pero eran de mayor tamaño y estaban destinadas a evolucionar a galaxias elípticas y no espirales", apunta Gawiser.
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