El líder del PP atacó con un tono moderado la desidia del Gobierno ante la sequía y la política exterior.
Rajoy, durante su intervención en el debate de investidura de Zapatero. EFE |
E. T.
Se acabó el estilo catastrófico en las filas del PP. Rajoy inauguró ayer un nuevo tránsito por el camino del talante, aceptó pactos de Estado con el Gobierno, pero, por ello, no dejó de ser contundente con Zapatero. Especialmente en materia económica, donde acusó al candidato socialista de proponer “parches”, como los 400 euros o el adelanto del IVA, para hacer frente a la desaceleración.
Centró sus críticas en el déficit exterior, que Zapatero ni mencionó. La tesis de Rajoy es que España, como una familia que necesita financiarse para llegar a fin de mes, tiene que pagar más caras sus deudas por la subida de los créditos. Se alargó deliberadamente Rajoy en los asuntos económicos, como nueva seña de identidad. El líder del PP resaltó la poca credibilidad de la palabra de Zapatero para justificar su negativa en la votación de hoy. Recordó que hace cuatro años no mencionó que trataría con ETA, y luego ocupó el grueso de sus esfuerzos. También exploró terrenos inéditos, como la política exterior, la violencia machista o la sequía. En todos ellos censuró la inacción de Zapatero. El problema del agua le pareció paradigmático de la forma de hacer socialista: derogar lo hecho por el PP, no resolver nada y perder cuatro años. Aunque reservó su parte final a responder al emplazamiento de los socialistas para volver a los tiempos de los grandes pactos de Estado, que interpretó como una rectificación. “Estoy convencido y predispuesto”, aseveró, pero puso dos condiciones a futuros consensos. La primera sobre la renovación del órgano de Gobierno de los jueces. Lo aceptará, pero a cambio de que el órgano constitucional recupere la originaria independencia que le concedía la Constitución. En otras palabras, que los políticos dejen de elegir, y mangonear, a los vocales. El segundo requisito: "la igualdad de todos y la unidad de la nación española”.
El grupo parlamentario 'popular' respalda a su líder
La ovación fue deliberadamente alargada. Elgrupo parlamentario popular se puso en pie para ovacionar a Mariano Rajoy cuando éste se disponía a replicar al candidato socialista. Quería dejar claro públicamenteque no hay disidencias ni grietas, como han pregonado algunos medios en los últimos días. Aunque Rajoy ha propugnado un relevo generacional al frente del equipo parlamentario, quiere repartir juego y convertir la bancada popular en la cantera de su futuro gobierno. Un gesto que agradecen los diputados del PP, convencidos de que existe vida más allá de Zaplana o Acebes. En un arte tan teatral como el parlamentario, un gesto de desaprobación da pábulo al adversario.
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