El partido está al borde de una guerra interna. Rajoy no se mueve. Sólo espera.
A. Martín-Aragón.
Rajoy ama la paz. Nunca ha deseado meterse en jaleos ni granjearse enemigos. Suspira por una vida bucólica, con rumor de flautas y tamboriles de fondo. Una vida de hombre tranquilo, consagrada a repartir cariño entre sus seres queridos. Nunca le ha gustado ponerse el calzón de púgil y sudarlo en el cuadrilátero. Parece más un bodeguero satisfecho con la robustez de sus barricas que el firme capitán de una tripulación política, propensa a amotinarse a la mínima dificultad. Y, sin embargo, sigue en la popa del bajel popular. No sabemos si empuñando el timón o, simplemente, acariciándolo. Él sólo se ha complicado la existencia. Él, cuyo mayor placer consiste en fumarse puros de la paz mientras glosa los lances de un choque futbolero, va a desencadenar una crisis en el partido por querer evitar los problemas en vez de intentar abordarlos. ¿Por qué no dice de una vez quiénes van a integrar su equipo de confianza? Tal es su ambigüedad e indefinición, que muchos de sus correligionarios prefieren callar y no hacer declaraciones hasta que se esclarezca el panorama. El PP está ahora casi mudo. Según fuentes de Génova, Rajoy es renuente a amargar la vida de las personas, incluso de quienes se la amargan a él. Le cuesta cortar cuellos cuando llega la hora de la limpieza. Mal negocio habría hecho Robespierre si le hubiera contratado como verdugo. Es blando, bonachón. Se comenta que esta actitud obedece a una estrategia que pretende evitar la guerra entre hermanos. Pero su deseo de tañer las arpas de la concordia resulta empresa quimérica en los pantanos de Génova. El PP nunca ha sido una casa de caridad y misericordia. Menos ahora, tras la derrota electoral. Casi nadie es compasivo con nadie. Territorio sioux con aires kiowas.
No hay prisioneros
Habrá pelea. Casi seguro. Porque Esperanza Aguirre nació para guerrear. Disfruta jugando con llameantes antorchas dialécticas. Aguirre quiere ser Rajoy. No es ningún secreto. ¿Verdad? Pretende ser un Rajoy en versión castiza, antipática e implacable. Mejor dicho: una Thatcher con corazón aznarista. Y no pondrá reparos en sacar chasquidos a su látigo intimidatorio si el gallego y su puro se interponen en el camino de la que algunos han bautizado ya como la Lady Macbeth de la política española. Algunos comentaristas políticos se pasan de culturalistas. Si hubiera nacido en la Edad Media, Aguirre podría acompañar a Juana de Arco en sus hazañas. Pero no iría a la hoguera. La astucia la protege. Fuentes genovesas desvelan que la presidenta anda ahora rastreando las galerías del partido en busca de apoyos. Con arreglo a los respaldos que logre recabar antes de junio, se pensará si opta a presentarse como candidata a presidir el partido en el congreso de los populares. Necesita 600 compromisarios para disputarle el poder a Rajoy y 1.500 para derrotarle. De momento sólo dispone de 208, todos procedentes de Madrid. Una calderilla que se torna más insignificante ante los apoyos del jefe actual, a quien arropa la dirección del partido y varios presidentes autonómicos, como el valenciano Camps o el castellano y leonés Herrera.
Sin embargo, la presidenta tiene aliados poderosos fuera de la agrupación. Nos referimos a relevantes arietes de la derecha mediática: El Mundo y la Cope. O lo que es lo mismo: Pedro Jota y Losantos. Ambos se han marcado una meta: acabar con Rajoy a base de arengas y entronizar a Aguirre. Tienen mucho trabajo. Rajoy no es débil. Lo aparenta. Su fuerza reside en que no se sabe precisamente cuál es su punto fuerte. Aguirre es consciente de que se enfrenta a una culebra de movimientos sinuosos. Su plan más inmediato pasa por acusar al PP actual de dar la espalda al auténtico liberalismo y de ofrecer un rostro agrio. Si Rajoy no ejerce de líder, Aguirre se le subirá a las barbas y le atizará las mejillas con el guante del desafío. Y no tendrá piedad...
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65