La Filarmónica China tocó para Benedicto XVI un concierto que recuerda las relaciones del ping-pong de Nixon.
Benedicto XVI felicita a los músicos de la Orquesta Filarmónica China.REUTERS |
Elisabetta Povoledo/NYT
LA Orquesta Filarmónica China interpretó el Réquiem de Mozart con el Coro de la Opera de Shanghai para Benedicto XVI el miércoles, concierto que podría marcar el inicio del deshielo en las relaciones entre el Vaticano y el Gobierno chino. El hecho trae a la memoria la diplomacia del ping-pong de Nixon, parte de un proceso que condujo a la restauración de las relaciones entre China y EEUU en los 70, empleando la música en lugar del deporte, como nexo de unión.
“La música y el arte en general, pueden servir como instrumento privilegiado para encontrarse, conocerse recíprocamente y estimarse entre diferentes poblaciones y culturas”, dijo el Papa tras el concierto, que se celebró en la sala de audiencias Pablo VI del Vaticano. “Un medio al alcance de todo el mundo para valorar el lenguaje universal del arte”.
A Benedicto XVI también le gustó el programa —Mozart es de sus compositores favoritos—, y agradeció a la orquesta su interés en “la música religiosa europea”. La orquesta ya ha tocado el Réquiem en las iglesias católicas de Shanghai y Pekín.
China y el Vaticano no mantienen relaciones diplomáticas desde los 50, aunque en los últimos años se han producido signos de acercamiento por ambas partes. El pasado verano, el Santo Padre Benedicto XVI emitió una carta abierta dirigida a los católicos chinos con la que intentaba cerrar la brecha entre las iglesias católicas clandestinas y las patrocinadas por el estado en China. Fue la primera declaración oficial del Papa sobre los 12 millones de católicos chinos y buscaba convencer al Gobierno chino de que el Vaticano no estaba desafiando su autoridad política, aunque urgía a la iglesia auspiciada por el Estado a referirse al Vaticano en materias religiosas.
El concierto en el Vaticano se añadió en el último minuto a la gira Europa, dijo Long Yu, director artístico de la orquesta y principal director. “Es un honor extraordinario tocar en el Vaticano, me sentiría complacido de saber que el concierto es un paso más por ambas partes”dijo.
La delegación de 150 músicos está encabezada por Deng Rong, fundadora de la Filarmónica e hija de Deng Xiaoping, el último líder chino que suavizó la persecución contra los católicos en los años 80, permitiendo que se reanudara el culto.
“Su padre cambió el sistema económico chino, y ahora ella está cambiando la cultura”, dijo Yu, que señaló que la presencia de Deng Rong en el Vaticano “era absolutamente significativa” debido a su categoría de figura cultural en China.
Han Qiang, portavoz de la Embajada China en Roma, dijo que el concierto es una “iniciativa cultural no oficial”, no promovida por el Gobierno, que podría de todas formas “mejorar las relaciones entre los estados”.
Reanudar las relaciones con China se ha convertido en primordial objetivo del pontificado de Benedicto XVI. Pero algunos expertos en relaciones chino-vaticanas se mostraron más escépticos ante el acontecimiento del miércoles.
Optimismo del Papa
“Se trata sólo de folklore”, dijo Giancarlo Politi, un ex misionero en China con el Instituto Pontificio para las Misiones Extranjeras. Dentro de China, dijo, el Gobierno ha estado intentando desanimar a los creyentes de visitar el santuario mariano de Sheshan, en las cercanías de Shanghai, en la peregrinación que tiene lugar el 24 de mayo, coincidiendo con la fecha elegida por el Papa como día de oración por la iglesia en China.
El Vaticano prefirió adoptar un enfoque más optimista. El cardenal Tarsicio Bertone dijo a la agencia ANSA que esperaba que el concierto fuera un “buen augurio de futuros avances entre la iglesia y China”.
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