Nuestro crítico de cine, Jerónimo José Martín, analiza las películas que llegan a nuestras carteleras.
Fotograma de "Algo pasa en Las Vegas" |
DECINE21
Esta semana los estrenos vienen liderados por el rergeso de los Wachowski, los padres de Matrix, a cargo de la adaptación cinematográfica de la primera serie manga que triunfó internacionalmente, y con una cinta española con los ojos puestos en la lejana próxima edición de los premios Goya.
Año de producción: 2008
Dirección: Andy Wachowski, Larry Wachowski
Intérpretes: Emile Hirsch, Matthew Fox, Christina Ricci, Susan Sarandon, John Goodman, Scott Porter.
Guión: Andy Wachowski, Larry Wachowski
Música: Michael Giacchino
Fotografía: David Tattersall
Distribuye en Cine: Warner
Duración: 129 min.
Público apropiado: Todos-jóvenes
Género: Acción, Deportivo
Contenidos: Acción 3, Amor 2, Lágrimas 0, Risas 2, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]
El as del volante
Desde pequeño, Speed Racer sueña con dedicarse a las carreras de coche, como el resto de su familia, pues su padre es diseñador de bólidos, y su hermano, Rex, un piloto de gran éxito. En lugar de concentrarse en sus exámenes, Speed sueña que su pupitre es un fórmula uno que adelanta a los demás, y espera ilusionado el momento en que suene la campana para poder irse con su hermano, que le lleva a dar vueltas por el circuito. La carrera de Rex se va al traste, al ser acusado de hacer trampas, y éste se distancia de la familia y muere en un accidente. Muchos años después, Speed debuta como piloto de carreras y demuestra su enorme talento. Royalton, dueño de una gran empresa, le ofrece una tentadora oferta para que corra para él, a pesar de que el padre de Speed siempre ha desconfiado de los grandes patrocinadores.
Otro apabullante espectáculo visual de los hermanos Larry y Andy Wachowski, creadores de Matrix, que esta vez adaptan en imagen real Meteoro, una serie de carreras automovilísticas que pasa por ser la primera de animación japonesa que se emitió en España, mucho antes de que Marco buscara a su madre en Argentina. Con su extrema fidelidad al original, los hermanos ofrecen un giro radical que desconcertará a sus seguidores habituales. Han optado por un tono familiar que contrasta con la oscuridad de sus anteriores trabajos, que son Lazos ardientes, y la trilogía de Neo, Morpheo y compañía.
Inspirados en las imágenes sesenteras de la serie original, los Wachowski han filmado con una estética kitsch y pop muy radical, marcada por los colores chillones y los diseños de videojuegos, que proporciona en todo momento una sensación de irrealidad. Los hermanos tienen una gran imaginación visual que propicia muchos planos potentes, que son el gran valor de la cinta. En este mundo virtual, totalmente recreado por ordenador, encajan muy bien sus personajes, idénticos a los de la serie en su sencillez, pues son todos totalmente esquemáticos: el héroe, el villano sin escrúpulos, etc. Esto da pie a interpretaciones muy poco naturalistas, algunas un poco cargantes, como la de Paulie Litt (Una chica de Jersey), que interpreta a Spritle, el hermano pequeño del protagonista, que se enfrenta con ninjas si es necesario, con la ayuda inestimable de su mascota, un mono que se comporta como un humano. Y es que la trama es premeditadamente pueril, al estilo de las series niponas para niños, donde los futbolistas realizan acrobacias sobrehumanas o los guerreros lanzan rayos con las manos, pues aquí los coches de carreras pueden ejecutar sofisticados saltos para evitar el vehículo que va a colisionar contra él. El plato fuerte son las carreras de automóviles, a las que le falta cierto suspense, quizás porque no llegan a ser creíbles, pero también por cierta confusión narrativa, muy propia del cine moderno.
Subyace de la serie original un sano mensaje que critica el juego sucio, la corrupción y los intereses empresariales que a veces enturbian el deporte. También proviene de los dibujos su exaltación de los valores familiares. Estos mensajes prevalecen a pesar de que no parecen del todo sinceros, porque los diálogos tienen cierto tono paródico, como si los Wachowski, también guionistas, quisieran imitar las frases del cine de Tarantino, mucho más ingenioso que ellos.
Año de producción: 2007
Dirección: Max Lemcke
Intérpretes: Juan Diego, Javier Ríos, Estíbaliz Gabilondo, Luis Tosar, Carlos Kaniowsky, Arturo Valls, Marta Etura, Malena Alterio, Alberto San Juan, Álex Angulo, Secun de la Rosa.
Guión: Daniel Remón, Pablo Remón
Música: Pierre Omer
Fotografía: Javier Palacios
Distribuye en Cine: Buena Vista
Duración: 94 min.
Público apropiado: Jóvenes-adultos
Género: Comedia, Drama
Contenidos: Acción 1, Amor 1, Lágrimas 1, Risas 1, Sexo 1, Violencia 1 [de 0 a 4]
Un día en el campo
El "Casual Day", costumbre importada de los Estados Unidos, tiene como objetivo reducir el estrés y favorecer las relaciones personales entre los trabajadores de una empresa. Se trata de pasar un día alejados del ambiente habitual de trabajo, con el fin de mantener distendidas reuniones para evaluar la situación presente y buscar soluciones gratas para todos. La idea de este día de asueto es liberar tensiones y retomar fuerzas y es frecuente que incluya también alguna actividad lúdica que incluya la colaboración en equipo.
Pues bien, esta película, debut en la dirección de Max Lemcke, desarrolla uno de estos "Casual Day" de unos cuantos trabajadores de una empresa madrileña. La historia se centra especialmente en Ruy, un joven que lleva poco más de una semana en su puesto de trabajo, y que está pasando por una crisis en su relación con Inés, a la sazón hija de José Antonio, el jefe de Ruy. Ante esta situación, el joven no se siente cómodo, más aún cuando José Antonio atosiga a su pupilo con continuas "lecciones" para triunfar y le coloca a dedo en lo más alto. También trabaja en la empresa Marta, la mejor amiga de Inés, que está bajo las órdenes del machista Cholo, un tipo prepotente que sabe cómo "castigar" a sus subordinados. Y en fin, también pulula por ahí el psicólogo de la empresa, empeñado en "curar" los problemas de algunos trabajadores.
Con logrado aire tragicómico, el film critica a las claras la hipocresía presente en muchas empresas, donde la falsedad reina por doquier y los amiguismos, las traiciones y las mezquindades de los empleados son el pan nuestro de cada día. Ciertamente, lo que se cuenta aquí no es muy divertido, quizá porque suena a demasiado real, pero Lemcke imprime un decidido tono desopilante a las situaciones, con lo que resta tensión y aporta algunos momentos sobresalientes.
Por otra parte, no estamos ante una película redonda ni especialmente interesante, sino más bien ante una comedia dramática pequeña, aunque original, un film de personajes donde el conjunto de la historia resulta inevitablemente anecdótico y lo mejor es sin duda el trabajo del reparto. Juan Diego demuestra que es uno de los mejores actores españoles, capaz de transmitir una intensidad tal que resulta despiporrante por excesiva. Él regala las mejores escenas de la película, como la de la comida, la del discurso en el coche o la surrealista conversación en el baño. También destacan los formidables trabajos de Luis Tosar y de la semidesconocida Estíbaliz Gabilondo. Es ejemplar el prólogo protagonizado por ésta y por Marta Etura, en una conversación plano contra plano de gran nivel interpretativo.
Año de producción: 2008
Dirección: Tom Vaughan
Intérpretes: Cameron Díaz, Ashton Kutcher, Queen Latifah, Krysten Ritter, Lake Bell, Zach Galifianakis.
Guión: Dana Fox
Música: Christophe Beck
Fotografía: Matthew F. Leonetti
Distribuye en Cine: Fox
Duración: 102 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Comedia, Romántico
Contenidos: Acción 1, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 2, Sexo 0, Violencia 0 [de 0 a 4]
De repente, boda
Joy y Jack no pueden ser más diferentes. La primera es "broker" en una empresa, ordenada y eficiente, siempre planificándolo todo... Lo que conduce a que su novio le dé calabazas. Por contra Jack es un joven caótico, que ignora el significado de la palabra compromiso en el amor, y que en la empresa de carpintería de su padre no es capaz de hacer un mueble en condiciones; hasta el punto de que su progenitor le pone de patitas en la calle. Ambos viven en Nueva York, y no se conocen de nada... Pero tras confiar sus cuitas a su mejor amiga y a su mejor amigo respectivamente, se marchan a Las Vegas de juerga, una forma como otra cualquiera de olvidar las penas. Allí se conocen, mucha risa, jijijí, jajajá, alcohol y... se casan. Sí, se casan. A la mañana siguiente, casi ni se acuerdan de las circunstancias: los dos piensan que el enlace ha sido un disparate y piensan en divorciarse. Pero el juez que les toca considera que el matrimonio es algo muy serio, y les pone un período de seis meses para ver si pueden superar sus diferencias. Además, hay otro detallito... la "feliz" pareja ganó 3 millones de dólares en el juego, un botín de reparto no claro si se separan.
Comedia romántica que sigue los cánones del género sin despeinarse, o sea, sin riesgo alguno. Las bromas se basan en la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, los bien escogidos Cameron Díaz y Ashton Kutcher. Así tenemos abundante guerra de sexos, planes para hacer la vida imposible al otro, los consejos de los amigos, la entrada en escena de los padres de él, alguna que otra broma zafieta... La cosa podía ser más o menos resultona, pero el desconocido Tom Vaughan ofrece una realización bastante plana y de ritmo absolutamente caótico (tan pronto se pone frenético en la noche de Las Vegas, como se ralentiza y acumula gags que pueden funcionar en solitario -y no todos-, pero que en conjunto agotan), lo que perjudica el resultado final. Falta unidad a los distintos tramos, poco parecen tener que ver las sesiones de la terapeuta con la competencia en el trabajo de Joy, por señalar dos escenarios muy distintos, de escenas que bien podían pertenecer a películas diferentes. Añoramos los clásicos. Y por si no ha quedado claro, lo diremos otra vez: añoramos los clásicos.
Año de producción: 2007
Dirección: Esteban Sapir
Intérpretes: Rafael Ferro, Julieta Cardinali, Alejandro Urdapilleta, Sol Moreno, Valeria Bertuccelli, Ricardo Merkin, Raúl Hochman, Florencia Raggi.
Guión: Esteban Sapir
Música: Leo Sujatovich
Fotografía: Cristian Cottet
Distribuye en Cine: Sherlock
Duración: 88 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Drama, Fantástico
Contenidos: Acción 2, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 0, Sexo 0, Violencia 1 [de 0 a 4]
Ciudad muda
Original, audaz y arriesgado film argentino que supone el segundo largometraje como director de Esteban Sapir, quien antes ha trabajado como responsable de fotografía en películas como La vida según Muriel o Río escondido. Aquí vierte toda su sabiduría visual para componer un producto formalmente espectacular, lleno de símbolos e imágenes embriagadoras, donde llama la atención lo cuidados que están cada uno de los planos, plásticamente impresionantes. Pero la osadía va aún más allá, pues se trata de una película prácticamente muda (la voz es sustituida por rótulos) y, por si esto fuera poco, en blanco y negro. Para que semejante producto no se le vaya de las manos Sapir desarrolla un guión entretenido, aunque sinuoso y algo dilatado, que se sigue como una fábula metafórica sobre la libertad, la comunicación y las injusticias del totalitarismo.
En una ciudad innombrada todos los habitantes han perdido la voz. Alguien se la ha quitado. Sólo existe una única "voz" en forma de sofisticada mujer sin rostro, y el Sr. TV, que domina la ciudad gracias a la televisión, pretende hacerse con ella. El trato es que "la voz" le dará sus servicios, a cambio de que le facilite unos ojos para su hijo ciego. Pero con sus siniestros planes, el señor Sr. TV persigue algo más que una mujer: necesita esa "voz", la única que queda en la ciudad, para someter a todos los ciudadanos.
Estamos ante una película distinta, una propuesta que no dejará indiferente a nadie. Es exigente para el espectador, debido al radical planteamiento formal y también al aire de cuento fantástico, pero su temática es muy sugerente. Las referencias a la opresión totalitaria al estilo gran hermano de 1984 o a esa estética algo kafkiana y llena de grisura de películas como Brazil, resultan por momentos fascinantes. Los símbolos son diversísimos, aunque resaltan especialmente las afinidades que el imperio creado por el Sr. TV tiene con el nazismo, las cuales quedan apuntaladas con la esvástica y la estrella de David enfrentada en ambos bandos, con las Luger que llevan los matones o, en fin, con el aspecto exterior de los protagonistas.
Las influencias visuales de Sapir también son reconocibles en el expresionismo alemán, especialmente en el diseño de la ciudad y en los experimentos con la mujer sin rostro, que remiten sin lugar a dudas a Metrópolis de Fritz Lang. Pero hay también un uso muy rico de otros muchos elementos cinematográficos, como la similitud de algunas escenas con la estética de dibujos animados (maravillosos los planos de los tiroteos de las siluetas con las ametralladoras) o la puesta en escena próxima al cine negro, con su ambientación cercana a principios del siglo XX, la mujer rubio platino, los clubs de música y la trama intrincada y violenta. También es cierto que la película sufre algunas caídas de ritmo y que la llegada del desenlace se demora demasiado. E igualmente pueden achacársele algunas reiteraciones gestuales o mímicas que pueden hacerse pesadas, por lo redundantes. Pero sobre todo hay imágenes llamativamente bellas, hipnóticas, como cuando Sapir usa la cámara lenta (la niña saltando, por ejemplo), los reiterados planos de las lágrimas en las mejillas de los personajes o ese soberbio encuadre en el que la mujer sin rostro dibuja la expresión que le falta en el vaho de la ventana. Por lo demás, en un film de este tipo, es obligado destacar la omnipresencia de la música, que aquí está compuesta con maestría por Leo Sujatovich. Es ejemplar cómo se ha logrado la adecuación melódica de las notas con la sucesión de imágenes, especialmente en la escena del combate de boxeo, probablemente en homenaje al cine mudo de Chaplin y su Luces de la ciudad.
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