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lunes, 12 de mayo de 2008 Última actualización: 12:28:50



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09/05/2008 18:45   



Cómo funciona el sistema de filtración

Los riñones, encargados de eliminar las toxinas de la sangre, también sufren los efectos del sedentarismo y de una mala alimentación.

Dr. Lavilla

Los riñones son los responsables de la depuración de la sangre y eliminan una gran cantidad de toxinas relacionadas sobre todo con el metabolismo. Además, estos órganos también ayudan a mantener un control sobre los líquidos corporales, al tiempo que manejan el contenido en minerales del organismo.

Auténticas depuradoras

Son capaces de limpiar o filtrar una cantidad de sangre que puede alcanzar los 100 mililitros por minuto. Ese proceso se realiza de forma selectiva incluyendo también una labor de reciclado. En cuanto a su constitución, estos están formados por las unidades funcionales o nefronas, así como por una estructura que sirve de soporte.

En este sentido, el riñón se comporta como un órgano que actúa eficazmente en silencio y no muestra síntomas hasta que el deterioro es significativo. Cuando llega ese momento, su tamaño mengua.

Así, el estado de salud determina una mayor o menor pérdida de la masa de los riñones. Al igual que sucede con otros órganos, el estilo de vida influye. El sobrepeso fruto de una vida sedentaria y una dieta errática determinan un aumento importante de trabajo para cada unidad funcional que forma parte de esa masa renal. Este trabajo excesivo provoca cambios estructurales que llevan al deterioro e incluso a la destrucción de unidades funcionales. La hipertensión arterial o problemas metabólicos —sobre todo,  los niveles de ácido úrico, glucosa y colesterol elevados— suponen un aumento de esa carga de trabajo. La dieta especialmente rica en sal también les afecta de forma negativa.

En los últimos tiempos, debido a la presencia recurrente de esos problemas en la sociedad actual, se han multiplicado los problemas renales. Además, ese deterioro renal también favorece la frecuente aparición de problemas como la hipertensión arterial. Evaluando todos los factores comentados antes, si se intenta seguir la dirección contraria se puede mantener el sistema renal en buen estado.

De hecho, debe ser una preocupación presente en aquellas personas con problemas que llegan a estar muy relacionados —enfermedades cardiovasculares o metabólicas—. También esas personas que han llevado un estilo de vida muy errático pueden advertir que su capacidad de filtración o depuración de la sangre presenta un leve o moderado deterioro. Aunque en principio no tiene por qué ser preocupante, puede facilitar la aparición de otros problemas de mayor entidad.

Cómo cuidarlos

La presencia de una tensión arterial normal, un peso dentro de límites aceptables —que se traduce en un índice de masa corporal óptimo—, la ausencia de anomalías metabólicas relevantes y un estilo de vida equilibrado pueden ofrecer ciertas garantías. También se pueden realizar análisis en sangre para evaluar el sistema de depuración renal y valorar en la orina la existencia de anomalías.

Entre esos marcadores destaca la albúmina, muy valorada como indicador del sistema depurativo renal. Esos tests conviene hacerlos cuando se padece alguna de las condiciones antes descritas o si se sufre de un estilo de vida especialmente desordenado. Esa ingesta de líquidos permite al riñón eliminar con fluidez toxinas, aunque el consumo de un excesivo volumen no supone necesariamente un mejor funcionamiento de esos órganos.

 




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