Indiana Jones, el héroe de los años 80, echa ahora en la gran pantalla un pulso a los superhéroes.
Fotograma de la nueva película de Indiana Jones. |
Miguel Juan Payán
¿Qué tiene Indiana Jones para que su cuarta aventura se haya convertido en la película más esperada desde que George Lucas estrenara Star Wars episodio 1: la amenaza fantasma? La alianza de George Lucas, Steven Spielberg y Harrison Ford para sacar adelante Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal apuesta por poner al día el personaje y su entorno. Todo ello tiene lugar cuando el también protagonista de A propósito de Henry o Blade Runner ya tiene cumplidos los 66 años.
Esta vez la cuarta entrega incluye nuevos villanos. Y es que los nazis ceden paso ahora a los soviéticos en una trama que está ambientada en plena Guerra Fría. El papel de mala malísima corresponde por primera vez en la saga a una mujer, interpretada por Cate Blanchett. También se introduce un nuevo asociado juvenil (Shia LaBoeuf), sobre el que se especula si será o no el hijo del arqueólogo experto en ocultismo y ladrón de tumbas. Esta cuarta entrega también recupera elementos que se remontan al principio de la saga.
Desde los lejanos 80
En busca del Arca perdida marcó la década de los 80 con una impronta heredada de los seriales de aventuras que George Lucas veía en televisión cuando era niño, filmados en los años 30. La otra fuente de inspiración para la taquillera producción se encontraba en las películas de aventuras de los años 50 recordadas por el otro padre de la criatura, Steven Spielberg: El secreto de los incas, El valle de los reyes, Fuego verde…
Desde Charlton Heston
En su manera trepidante de vivir aventuras por medio mundo, Indiana Jones es heredero de esa película idealizada de James Bond que a Spielberg nunca le dejaron dirigir. El popular arqueólogo, para encontrar la ubicación del Arca en la primera película, tomó prestados la indumentaria y las maneras de Charlton Heston encarnando a un cínico antihéroe en El secreto de los incas.
Ese espíritu del cine de aventuras de antaño contado con los medios más modernos se trasladó luego tanto a las series de televisión (Cuentos del mono de oro, Traedlos vivos) como al cine (Las minas del rey Salomón, Allan Quatermain y la ciudad perdida del oro, La momia, La búsqueda…). Respecto al personaje del doctor Jones, incluso sirvió como inspiración a una de las heroínas más rentables del mundo de los videojuegos, Lara Croft, protagonista de Tomb Raider.
El héroe se tomó unas largas vacaciones en la década de los 90 interrumpidas por el retorno a su pasado en la serie Las aventuras del joven Indiana Jones (1992-1996), que George Lucas desarrolló para televisión inspirándose en la versión juvenil encarnada por River Phoenix en La última cruzada. Se rodó en 35 países introduciendo técnicas digitales que la convirtieron en pionera de los efectos especiales por ordenador y en su reparto empezaron a destacar actores que más tarde habían de convertirse en estrellas, como Catherine Zeta Jones y Daniel Craig, el nuevo 007.
Pero la ausencia de la pantalla grande no parece haberle restado poder de convocatoria al hombre de la cazadora, el sombrero Fedora y el látigo, que estuvo a punto de ser interpretado por otro actor. George Lucas creía que Harrison Ford era ya demasiado popular como Han Solo en Star Wars y pensó en otras alternativas, como Nick Nolte (el hermano pobre de la serie Hombre rico, hombre pobre), Tom Selleck (el detective de la serie Magnum) o Peter Coyote (el jefe de los perseguidores de E.T). El trailer de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal ha sido descargado en Internet más de 200 millones de veces, y Lucas y Spielberg están tan seguros del éxito en la taquilla que han acordado no recibir ni un dólar de beneficios por la explotación de la película hasta que la productora de la misma no recupere la inversión de 125 millones de dólares que ha costado y que otras fuentes incrementan hasta 145 millones. Esa cifra es una muy buena pista para deducir cómo han cambiado las cosas en Hollywood en lo que a presupuestos se refiere de los años 80 hasta nuestros días. En busca del Arca perdida costó en 1981 unos 18 millones de dólares, Indiana Jones y el templo maldito salió en 1984 por 28 millones e Indiana Jones y la última cruzada alcanzó en 1989 un presupuesto de 48 millones de dólares.
En la mente de los aficionados ronda otra pregunta: ¿Vencerá Indiana Jones al nuevo Batman de El Caballero Oscuro como ya hiciera en 1989 con su antecesor? 
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