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09/05/2008 15:02   



Vía Mekong: de Vietnam a Camboya

Hace más de 40 años, en estos mismos paisajes tenía lugar una guerra eterna

Enrique Sancho

Hace más de 40 años, en estos mismos paisajes tenía lugar una guerra eterna. Donde ahora se aprecia el poder de la naturaleza, se situaba el escenario de crueles batallas, escaramuzas guerrilleras y bombardeos indiscriminados. Lugares como Ho Chi Minh, Cham, Phnom Penh o Angkor Wat forman parte de un recorrido a través del río Mekong, en uno de los cruceros más exclusivos del mundo, que redescubre el arte de viajar con calma, disfrutando de una región que un día fue un infierno y hoy es la antesala del paraíso.

Una de las singularidades de este original crucero, que Politours —en agencias de viajes y www. politours.com— comercializa para España, es que se realiza a bordo de modernos barcos que reproducen fielmente los que empleaba The Irrawaddy Flotilla Company en 1865. En aquellos lejanos tiempos, las comunicaciones por tierra en la antigua Indochina eran casi impracticables y la opción más racional era moverse a lo largo del río Mekong en distintos tipos de navíos. The Irrawaddy Flotilla llegó a ser considerada como la mayor flota fluvial del mundo, con más de 600 embarcaciones y nueve millones de pasajeros al año. Entre sus mejores propagandistas estuvo Rudyard Kipling, quien escribió sobre la ruta entre Rangoon y Mandalay a bordo de la Flotilla (una palabra, por cierto, que se escribe y significa lo mismo en diferentes idiomas).

Aunque los paisajes que se descubrirán rebosan una exuberante belleza y aunque un mundo de contrastes esperan al viajero, el auténtico protagonista en esta aventura es el barco, de pequeño tamaño con capacidad para unos 50 pasajeros, con cuatro cubiertas, confortables terrazas de observación, cómodos camarotes bien equipados, aspecto colonial y con salones para disfrutar de un buen libro o un elegante restaurante donde degustar la elaborada gastronomía local.

Durante los días de navegación, la vida transcurre mansamente mientras el barco remonta las tranquilas aguas. El Mekong es uno de los cursos fluviales más largos del mundo. Sus 4.900 kilómetros, desde su nacimiento en las cumbres del Tíbet a su desembocadura en el enorme delta de Vietnam en el Mar de la China, el río recibe hasta seis nombres distintos, algunos tan bellos como Agua de Peñascos (Dza Chu, en Tíbet), Madre de Todas las Aguas (Mae Nam Kong, entre Laos y Tailandia) o Río de los Nueve Dragones (Cuu Long, en el delta, debido a los nueve brazos que forma).

Los pasajeros de esta singladura pueden contemplar con calma la vida en las orillas: marismas y plantaciones de arroz en las que pacen o trabajan yaks y búfalos de agua; pagodas, mezquitas y restos arqueológicos que se asoman a sus orillas; campesinos y vendedores ambulantes que se afanan en sus tareas o tratan de vender sus mercancías.

La vieja Saigón

Como paso previo al crucero, se puede visitar la ciudad de Ho Chi Minh, la antigua Saigón, una urbe bulliciosa que representa el pasado y el futuro del país. Las influencias china y francesa se dejan sentir en sus calles, a la vez que los modernos edificios anticipan el futuro. El atractivo de esta ciudad reside, más que en sus escasos monumentos, en el ambiente. Calles atestadas de gente, vehículos de todo tipo, vendedores ambulantes, artistas... todo mezclado en un aparente caos. Tras embarcar en My Tho, el barco zarpa a Cai Be, donde se pasea en junco hasta Vinh Long y Tien Giang visitando la antigua residencia del mandarín y tomando el té. Más adelante se profundiza en el delta del río y el animado mercado flotante de Cai Bey y se llega al poblado de Cham. En trishaw se recorre la ciudad para admirar sus elegantes edificios de estilo colonial francés y disfrutar de su colorido mercado.

Otra de las etapas esenciales del recorrido es la visita de Phnom Penh, la capital de Camboya, que mantiene su estilo francés y conserva impresionantes templos como el Wat Ounalom, Wat Phnom y el Wat Lang Ka, la Pagoda Plateada, uno de los pocos sitios de Camboya que mantiene la cultura Khmer. Wat Phnom, según la leyenda, fue ordenado construir por una rica mujer que encontró cuatro estatuas de Buda a orillas del río Mekong en 1372.

El templo del Buda Esmeralda, Wat Lang Ka, también es conocido como la Pagoda Plateada, en referencia a las 5.000 baldosas de este metal que componen el suelo. En la parte trasera del templo se encuentra el Buda Esmeralda, del que dicen que está hecho con jade, y junto a él, un buda de oro macizo.

En la segunda etapa del recorrido, se pueden descubrir magníficos ejemplos de arquitectura pre-angkoriana del siglo VIII, como el templo de Wat Hanchey y otros posteriores, como el de Wat Nokor, del siglo XII. Resulta especialmente atractivo el itinerario por las montañas sagradas, plagadas de leyendas, de Phnom Pros y Phnom Srei.

Mientras se sigue apreciando la vida rural camboyana y la singular flora y fauna que bordea el río, el barco se acerca a uno de los momentos cumbres del viaje, la ciudad de Siem Reap, desde donde se parte para visitar el más importante de todos los templos camboyanos y uno de los más famosos del mundo: el complejo arquitectónico de Angkor, Patrimonio de la Humanidad, un lugar grandioso y misterioso, abandonado durante 700 años y plagado de “figuras aéreas que el bosque ahoga y devora”, tal y como apuntó un escritor francés.

Núcleo artístico y religioso

Mil templos esparcidos en 200 kilómetros cuadrados de jungla camboyana forman un entramado artístico, religioso y mágico difícil de superar, una maravilla de la Antigüedad y uno de los tesoros más impresionantes del sureste asiático.

Entre todos, el más destacable y mejor conservado es el de Angkor Wat. El templo, que se construyó a principios del siglo XII, tiene en su centro cinco torres que forman una gran flor de loto, el emblema de la bandera camboyana.

A Angkor Wat se llega por un impresionante camino elevado, flanqueado por balaustradas en forma de serpientes.
 Se trata de una construcción más cerca de lo divino que de lo humano, que, sin duda, será un final apoteósico para un viaje de ensueño.




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