Una vivienda oscura y llena de tabiques se ha convertido en el confortable y luminoso hogar de unos viajeros incansables.
Antonio Lozano
Atravesamos el umbral de la puerta de esta casa, completamente rehabilitada en el centro de Madrid. Es el primer trabajo de interiorismo de la conocida anticuaria Hilda Urréchaga en estrecha colaboración con María Fink, del Estudio Gunni.
La vivienda era oscura y fragmentada y el trabajo amplio de interiorismo la ha rehabilitado completamente. Los espacios y el ambiente general conseguido buscan un fondo neutro, un lugar donde los dueños, amantes de las profundidades marinas, pudieran habitar. Así, el trabajo se centró en crear un marco cálido y perfecto acorde con la personalidad de los propietarios y para acoger su colección de conchas y fósiles.
Lo primero fue crear luz en la casa, abrir las estancias y huir de la oscuridad. Destacan los colores claros y crudos en las paredes y sobre todo el suelo de madera de roble tratado en blanco, natural y fresco. Todo ello, junto a la calidez en sí de la madera, convierten la tarima del suelo en una de las piezas básicas del proyecto.
Calor en esculturas
Otros de los elementos más llamativos de la casa son unos espléndidos radiadores de pizarra blanca de Climastar, que parecen delicadas esculturas de piedra.
En la entrada encontramos una fotografía de la artista mexicana Sandra Valenzuela, de la galería Casa Lamm. La mesa de aire gótico es de la anticuaria Marita Segovia y sobre ella se han colocado dos sombreros rojos zulúes. La interiorista, Hilda, ha tenido que montar la colección de fósiles, conchas y objetos de viajes de los dueños, con un cuidado y resultado admirable.
A la derecha se abre el comedor, conectado por vanos abiertos con el salón. El comedor tiene una mesa cuadrada de Maxalto y sillas de piel, algunas a rayas, de B&B Italia, en el centro de la mesa varios nautilus montados. Sobre el aparador de roble gris de Maxalto, un cuadro rojo de Marita Segovia y un colmillo montado. Al otro lado, un cuadro blanco y negro del artista Manuel Salina, también de la misma procedencia. En el comedor dos de los lados no tienen sillas sino bancos, son de la misma marca que el aparador, el juego de bancos y sillas da frescura y movimiento y evita un escenario demasiado rígido.
El salón es amplio y lleno de luz. Destaca el impresionante mueble biblioteca de roble creado a medida por Hilda y María Fink y realizado por ebanistas. En ese lado del salón hay una foto en blanco y negro de la mejicana Carla Aparicio, también de la galería Casa Lamm. Se han creado dos ambientes en esa zona de lectura, en uno de ellos hay una cómoda “chaise longue” Sunny de Flexform, y el otro cuanta con una mesa redonda y las mismas sillas que vimos en el comedor, enfrente, una pieza de arte realizada con pequeños círculos propiedad de los dueños.
En el otro lado del salón, con amplios sillones tapizados en beige de Flexform, se ha creado un entorno muy confortable, sobre ellos, y dominando la zona, destaca una colorista pieza de la artista mejicana Virginia Chévez. La impresionante mesa central cuadrada y de roble gris es de Casamilano. Los colores están todos matizados, tanto en textiles como en el mobiliario, y juegan un papel clave en el interiorismo. Las lamparitas auxiliares son diferentes, al igual que las mesitas, una de ellas, a cuadros, es de piel de serpiente y procede de la tienda Bakelita.
El pasillo conduce hacia la zona privada de la casa, la cocina está al inicio . El pasillo es sencillo y luminoso, con delicados estores, en un lado hay un gran espejo que duplica la luz y el espacio. Al fondo está el dormitorio principal, donde sobresale la cama Willis de Meridiani, a ambos lados dos lamparitas Miss K de Flos. El suelo y la pared siguen un tono similar, un acierto dejar la pared diáfana tras la cama. La alfombra sin estridencias en negro es de Woodnotes.
A un lado hay una butaca con su pouf en color beige con su lámpara de pie para leer, ambos son de la marca Meridiani. En el otro una fotografía de Carla Aparicio sobre un escritorio lacado en negro y una silla transparente de Kartell. Todas las cortinas de la casa son de Elitis. Los cojines con peces son idea de Hilda, usando una tela oriental del propietario.
La vivienda cuenta con tres dormitorios más, todos a lo largo del pasillo, en los mismos colores y elegante sencillez. En el primero de ellos desde el principal, encontramos sobre la cama dos fotografías rojas del artista Emiliano García Canal. El cabecero está tapizado en crudo y las lamparitas negras son de Metalarte.
Libros en madera de roble
En el comedor, dos de los lados no tienen sillas, sino bancos. Son de la misma marca que el aparador, pues el juego de bancos y sillas da frescura y movimiento y evita un escenario demasiado rígido.
El salón es amplio y lleno de luz. Destaca el impresionante mueble biblioteca de roble creado a medida por Hilda y María Fink. En ese lado del salón hay una foto en blanco y negro de la mexicana Carla Aparicio, también de la galería Casa Lamm. Se han creado dos ambientes en esa zona de lectura. En uno de ellos hay una cómoda chaise longue Sunny de Flexform y el otro cuenta con una mesa redonda y las mismas sillas que vimos en el comedor. Frente a ellas, una pieza de arte realizada con pequeños círculos propiedad de los dueños. En el otro lado del salón, con amplios sillones tapizados en beige de Flexform, se ha creado un entorno muy confortable. Sobre ellos y dominando la zona destaca una colorista pieza de la artista mexicana Virginia Chévez. La impresionante mesa central cuadrada y de roble gris es de Casamilano. Los colores están todos matizados, tanto en textiles como en el mobiliario, y juegan un papel clave en el interiorismo. Las lamparitas auxiliares son diferentes, al igual que las mesitas. Una de ellas, a cuadros, es de piel de serpiente y procede de la tienda Bakelita.
El pasillo conduce hacia la zona privada de la casa, con la cocina al inicio. El pasillo es sencillo y luminoso, con delicados estores. En un lado tenemos un gran espejo que duplica la luz y el espacio. Al fondo está el dormitorio principal, donde sobresale la cama Willis de Meridiani y a ambos lados dos lamparitas Miss K de Flos. El suelo y la pared siguen un tono similar. Fue un acierto dejar la pared diáfana tras la cama. La alfombra, sin estridencias en negro es de Woodnotes.
A un lado hay una butaca con su pouf en color beige y su lámpara de pie para leer, ambos son de la marca Meridiani. En el otro, una fotografía de Carla Aparicio sobre un escritorio lacado en negro y una silla transparente de Kartell.
La vivienda cuenta con tres dormitorios más, todos a lo largo del pasillo, en los mismos colores y elegante sencillez. En el primero de ellos desde el principal, encontramos sobre la cama dos fotografías rojas del artista Emiliano García Canal. El cabecero está tapizado en crudo y las lamparitas en negro.
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