La menopausiase presenta en muchas ocasiones como un proceso difícil que también afecta a la psique de la mujer.
Dr. Lavilla
A menopausia es una etapa más en la vida de la mujer. Ciertamente, es una fase que se relaciona con el fin de un transcurrir teóricamente cíclico. Sus efectos no son sólo físicos (cambios térmicos, metabólicos, hídricos), sino también psicológicos. Sin embargo, coincidiendo con un agotamiento ovárico, se establece otra etapa no cíclica en la que existe un predominio del componente progesterónico hormonal.
Las molestias habituales
En esta fase tienen lugar diversas molestias, sobre todo en relación con diversos ajustes que se producen en el organismo. En principio, existe una cierta estabilidad hormonal con predominio de la progesterona, y un progresivo descenso de la hormona que la contrarresta (estrógeno).
Se producen cambios físicos en el metabolismo basal, el perfil metabólico, la estabilidad del sistema cardiovascular, el aparato osteomuscular, el control de los líquidos corporales e incluso a nivel de la piel y anejos cutáneos. Todos esos cambios originan diversas molestias, entre las que destacan unos episodios de sofoco.
Cambio de temperatura
Esta sensación es descrita con mucha frecuencia alrededor de la menopausia, aunque también puede mantenerse más allá (incluso varios meses). Aparece de forma repentina en cualquier momento del día. Se describe como una sensación de calor interno e intenso que obliga a buscar una temperatura externa más fría. Junto a esa sensación térmica aparecen otras molestias como dolor de cabeza, nerviosismo y palpitaciones. Todos esos cambios pueden ser esporádicos o aparecer habitualmente, de tal forma que incluso llegan a provocar diversas limitaciones en la vida diaria. Además, la sensación de nerviosismo que suele estar presente tiende a aumentar un estado de inestabilidad psíquica.
El origen de los sofocos se achaca a la existencia de cambios hormonales (especialmente ese déficit estrogénico) que generan una serie de anomalías en el tono vascular.
No existe un perfil determinado de mujer a la que le sucedan este tipo de molestias con especial intensidad. Sin embargo, es más frecuente en aquéllas que han presentado una menopausia precoz o traumática (quirúrgica o secundaria a tratamientos farmacológicos).
¿Cuál puede ser la solución?
En aquellas personas a las que estas molestias les originan un malestar evidente e incluso una sensación de enfermedad, puede llegar a valorarse el empleo de una terapia hormonal. Sin embargo, no está exenta de efectos secundarios y debe ser valorada de forma adecuada. También se deben atender diversas recomendaciones que reducen el sofoco. Así, se aconseja evitar el consumo de alcohol y comidas fuertes que facilitan la aparición de cambios vasomotores.
La dieta equilibrada ayuda a mantener el equilibrio y produce cierto alivio. Esa dieta debe contener una cantidad adecuada de alimentos frescos, entre los que destaca la soja por su contenido en isoflavonas.
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