Teherán siempre ha negado las acusaciones de Estados Unidos de armar y adiestrar a los radicales chiíes.
Algunas armas capturadas también demuestran la implicación iraní en Irak que demanda Washington. |
Michael R. Gordon / NYT
Militantes del grupo chií libanés Hezbolá entrenan a milicianos iraquíes en un campamento cerca de Teherán, según informes de EEUU entregados a Bagdad. La pista la habrían dado cuatro miembros de estos grupos armados, que siembran el caos en las calles de Irak, en los interrogatorios tras ser detenidos.
Estados Unidos lleva meses denunciando que el régimen de Teherán arma y entrena a las milicias chiíes en Irak, algo que los iraníes han negado una y otra vez. Ahora, el papel de Hezbolá en estos campos ofrece detalles sobre la asistencia iraní a los grupos armados, incluyendo los supuestos esfuerzos para entrenar a los luchadores de forma discreta.
El Gobierno del primer ministro Nuri al Maliki ha anunciado que llevará a cabo una investigación sobre las acusaciones de la interferencia iraní en Irak, pero a nadie se le escapan los especiales vínculos que han surgido entre los antaño enemigos ahora que la mayoría chií ha tomado el poder en Bagdad.
Hay un cierto debate entre los expertos sobre hasta dónde es reponsable Irán de la inestabilidad en Irak, pero el presidente George W. Bush lo tiene muy claro y aprovecha cada intervención pública para denunciar la intromisión de Teherán. Por eso, para pasar más desapercibido, parece que ahora se dedica a llevar a pequeños grupos de milicianos a sus campamentos, donde les adiestra para que luego entrenen a otros en Irak, según los funcionarios americanos.
Entrenar a los entrenadores
Esos militantes regresan a Irak y enseñan a sus colegas cómo disparar cohetes y morteros, las tácticas de los francotiradores o cómo montar un tipo de explosivo que penetra en los vehículos, especialmente mortal en las carreteras iraquíes y que está hecho con componentes iraníes. Los funcionarios describen esta estrategia como “entrenar al entrenador”.
Según fuentes estadounidenses, la instrucción se lleva a cabo en varios campamentos cerca de Teherán supervisados por la élite de la Guardia Revolucionaria islámica, la Brigada Al Quds, y desarrollada por militantes de Hezbolá, que tradicionalmente han tenido el apoyo de ese cuerpo.
De esta forma, Irán cree que es mejor porque los árabes entrenan a sus hermanos y además, Hezbolá tiene una considerable experiencia en la planificación de operaciones y el uso de armas y explosivos en el Líbano.
Teoría y práctica
Los cuatro detenidos supuestamente formaban parte de un equipo de 16 que cruzaron a Irán desde el sur de Irak y fueron acogidos en un campamento cerca de Teherán donde estudiaron teoría y práctica. Algunos habían estado ya varias veces porque el programa de master trainers puede durar varios años. En ese lugar también había alumnos de otros países, aunque los grupos se mantenían separados.
Otras evidencias de la implicación iraní en Irak aportadas por EEUU son detalles sobre armas capturadas, como morteros de 81 milímetros y cohetes de 107 que tienen un tipo especial de fusibles y de pintura únicos en Irán. El Ejército iraquí también se aprehendió de armas iraníes con señales de haber sido fabricadas en 2008 durante su ofensiva del pasado mes en Basora.
Políticamente, estos descubrimientos son muy significativos. Cuando Maliki visitó Irán en agosto, sus anfitriones le aseguraron que no estaban interviniendo en los asuntos internos iraquíes y que no lo iban a hacer, pero parece que no han mantenido su palabra.
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