Copiará la metodología del laborismo y pondrá en marcha una red de expertos internacionales, trabajo que ya realizaba la fundación Alternativas.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. |
Eduardo Toledo
Un líder con tanto recelo a la política exterior como Zapatero aspira a convertirse en el referente ideológico de la socialdemocracia mundial. Tras la reciente derrota del italiano Romano Prodi, el revolcón electoral del británico Gordon Brown, y con los demócratas estadounidenses deshojando la margarita de Hillary Clinton y Barack Obama, el panorama de la izquierda mundial se ha quedado sin una referencia que marque la pauta.
El mascaron de proa en el que se situaron Bill Clinton, en la década de los años 90, y el británico Tony Blair, más recientemente, está vacante, y la presidenta chilena Michelle Bachelet es la única que, hasta ahora, había dado muestras de querer ocupar ese lugar.
Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero está dispuesto a jugar fuerte por luchar esa batalla. Ya ha dado los primeros pasos, que comenzarán a vislumbrarse hoy, cuando la Ejecutiva del PSOE apruebe la ponencia marco de su XXXVII Congreso Federal, en el que se buscarán recetas novedosas para dar réplica al pujante neoliberalismo que encarnan el francés Nicolas Sarkozy y la alemana Angela Merkel.
Pero la estrategia de Zapatero va más allá del verano. El Congreso supondrá sólo la primera piedra. En este sentido, la decisión de encargar al ex ministro Jesús Caldera una macrofundación socialista, que también se concretará en el cónclave de julio, responde a ese objetivo, informan fuentes socialistas.
Un dato que corrobora esa apuesta, para hacer realidad la nueva aspiración del presidente español, es el encargo recibido por Caldera de organizar una red internacional de pensadores y científicos de izquierdas, y que darán continuidad al comité de sabios internacionales que participaron en la elaboración del programa electoral del PSOE.
Se trata de una estrategia que ya tiene en marcha el laborismo inglés, con la pretensión de dar respuesta a los nuevos retos del siglo XXI, como el cambio climático, el envejecimiento de la población, la crisis alimenticia, la conciliación laboral o el fracaso escolar. Y, claro, mantener actualizado el discurso de izquierdas.
Ideas y liderazgo
Sin embargo, el armazón ideológico no es suficiente para mantener un proyecto político durante largo tiempo en el poder. También es necesario un liderazgo fuerte, que Zapatero, en su fuero interno, cree tener. El sustituto de Blair al frente del número 10 de Downing Street, Gordon Brown, con escaso carisma, ha situado al New Labour en sus cotas más bajas, dejando al líder tory David Cameron con muchas posibilidades de ganar las próximas elecciones en Gran Bretaña.
Aunque también puede suceder lo contrario, que un buen líder, con mucho carisma, muera de éxito por falta de proyecto. Es lo que Zapatero cree que ocurrió con Felipe González, y está dispuesto a atajarlo a tiempo para evitar que el PSOE tenga que afrontar una nueva travesía del desierto en la oposición.
La solución la ha encontrado en el espejo de la izquierda en las dos últimas décadas: Clinton, Blair y su red de expertos mundiales, que, en la jerga interna, reciben el nombre de corresponsales. En España son unos cuarenta, y están representados por la Fundación Alternativas, próxima al PSOE, que coordina el ex ministro Juan Manuel Eguiagaray, quién sucedió en el encargo a Joaquín Almunia, al ser nombrado comisario europeo de Economía.
La actividad de la corresponsalía española sigue activa, según ha sabido LA GACETA. De hecho, hace menos de un mes, Eguiagaray, acompañado por Nicolás Sartorius, tuvieron una reunión de trabajo con el ex presidente Bill Clinton. Y eso que todavía desconocen el encaje que tendrán en el nuevo laboratorio de ideas socialista, o think tank, pilotado por Jesús Caldera.
En algunos sectores del PSOE se entiende que el nuevo proyecto, anunciado a bombo y platillo por Zapatero, para justificar la recolocación de Caldera, se solapará con la Fundación Alternativas, que ya reúne en su nómina de expertos a los principales pensadores de izquierda del país. De hecho, en su equipo directivo existe cierta preocupación por el papel que jugarán en el futuro toda vez que sus actividades no son complementarias, informan las citadas fuentes. Si hasta ahora su aportación era más indirecta, la consigna es que, a partir de ahora, contribuyan a relanzar la imagen mundial del líder de los socialistas españoles.
Un triste panorama que mira con esperanza el duelo entre Hillary Clinton y Barack Obama
La izquierda mundial, yerma de referencias, asiste al avance de los conservadores en el viejo continente, en donde Sarkozy y Merkel pugnan por tomar el timón. A ellos se ha unido recientemente el italiano Silvio Berlusconi. Zapatero se encuentra sin grandes aliados de izquierda, al perder Romano Prodi las elecciones en Italia. Las alternativas de Françoïs Hollande, en Francia, y Kurt Beck, en Alemania, están todavía sin madurar. Así las cosas, la gran esperanza socialdemócrata se encuentra en las filas del partido demócrata de Estados Unidos, en donde Hillary Clinton y Barack Obama protagonizan un duelo que ocupa las televisiones de medio mundo. La senadora recuerda a muchos norteamericanos la Guerra de Irak, que apoyó. Obama se ha aprovechado de esta circunstancia para lograr que cale su discurso de cambio. Si cualquiera de ellos gana finalmente en la carrera hacia la Casa Blanca, también se convertirá en ese líder del que está huérfana la izquierda.
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