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domingo, 20 de julio de 2008 Última actualización: 07:28:17



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11/05/2008 19:30   




Un probable precedente

En el Reino Unido se perseguirá toda crítica a personas por su orientación sexual.

Ramón Pi

Zapatero ha creado para esta legislatura un ministerio que llama de Igualdad. Aunque no está todavía desarrollado, caben muy pocas dudas de que su cometido principal será (aparte de otorgar las consabidas subvenciones a los amigos, que eso se da por descontado) velar por la puesta en práctica de lo que se viene llamando la ideología de género, esto es, la igualdad entre hombres y mujeres —incluso en las materias en que la diferencia de sexos sea relevante—, la distinción entre sexo y género (o asunción de comportamientos sexuales con independencia del sexo de cada cual) o la promoción de la conducta homosexual, considerada como equiparable a todos los efectos, incluido el educativo, con la heterosexualidad. En relación con esto, en su primera comparecencia ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, la vicepresidenta del Gobierno ha anunciado una reforma de la Ley de Libertad Religiosa. Cuando el portavoz del Partido Popular le aconsejó “no tocar” esa ley, ella replicó inmediatamente: “Se hará”.

El lector puede preguntarse qué tiene que ver el Ministerio de Igualdad con la comparecencia de la vicepresidenta en el Congreso. A este respecto, quizás valga la pena tener presente lo que está ocurriendo en el Reino Unido, donde se acaba de aprobar, el jueves pasado en el Parlamento, una ley que persigue criminalmente toda crítica contra personas por su orientación sexual; esas críticas últimamente se vienen llamando “delitos de odio” (hate crimes).

La portavoz laborista, Maria Eagle, pretendió eliminar una enmienda que dice textualmente: “Para evitar toda duda, discrepar o criticar determinadas prácticas o conductas sexuales, o instar a las personas a abstenerse o cambiar dichas conductas o prácticas, no será considerado por sí mismo una amenaza o un intento de incitación al odio”.

Esta enmienda se incluyó para dejar a salvo la libertad de expresión de la doctrina de las distintas confesiones religiosas. El diputado conservador Andrew Selous hizo memoria: “Una pareja de pensionistas, un obispo de la Iglesia de Inglaterra, un arzobispo católico romano, un alto dirigente musulmán y un destacado autor han sido investigados por la policía y, cuando ocurre algo así, la gente se preocupa por la sociedad en que vive. Hemos de mantener la esencial libertad de expresión y, al mismo tiempo, evitar perjuicios y trastornos que ni usted (la laborista Eagle) ni yo queremos presenciar”. La enmienda se mantuvo. ¿Por convicción? Ciertamente, no. Los comunes la eliminaron, pero los lores la repusieron. Se mantuvo porque esa noche terminaba el plazo que la Asociación de Funcionarios de Prisiones había dado al Gobierno para sacar adelante la ley, que también contiene algunos preceptos que les afectan y había que evitar posibles huelgas.

Hay cosas que se ven venir, y ésta es una de ellas. Sería, en mi opinión, del género idiota hacer como si no nos enterásemos.

Ramón Pi es periodista.





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