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sábado, 11 de octubre de 2008 Última actualización: 07:14:38



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El árbitro ebrio que todo lo veía 'borroso'

Sergei Shmolik, árbitro bielorruso, dirigió un partido de liga con una tasa de alcohol de 2,6, cinco veces superior a lo permitido para circular. Al final del encuentro, fue ayudado a abandonar el campo mientras saludaba al público.

El árbitro ebrio que todo lo veía 'borroso'

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Madrid. Sergei Shmolik
tiene desde ayer el dudoso honor de ser el primer árbitro que pita borracho un partido de liga. A razón de algunas decisiones de este colectivo, puede que haya numerosos aficionados que discutan este hecho, pero la realidad es que el colegiado bielorruso, con una tasa de alcohol de 2,6, dirigió como pudo el Naftan- Vitebskm, sexto y tercer clasificados de la liga de la antigua república ex soviética.

Pronto los aficionados comenzaron a sospechar del juez arbitral, dado la tendencia de éste a no moverse del círculo central, desde donde dirigió todo el encuentro. Con la mano hacia el nervio ciático, la ‘lesión’ de Shmolik mantuvo en vilo a la hinchada local, hasta que al final del encuentro se destapó el misterioso asunto. Impertérrito en el círculo central, el colegiado bielorruso no atendía a su propia decisión de finalizar el partido y abandonar el terreno de juego. Allí se quedó, manteniéndose en pie a duras penas, hasta que los sufridos linieres acudieron en su socorro.

Entonces se pudo ver una típica escena de bar. El árbitro reaccionaba de la manera más violenta que su estado le permitía y aunque no hubo tiempo para la exaltación de la amistad, Shmolik sí realizó una confesión a uno de sus camaradas: “Lo veo todo borroso, el mundo me da vueltas”. A la declaración, bastante obvia a la vista de las imágenes, le siguieron los 40 metros más lentos jamás andados. Era la distancia que le separaba del túnel de vestuarios y sus pasos hacia delante se acompañaban de otros tantos hacia atrás. Para completar tan lamentable show, Shmolik se fue saludando al público que jaleaba la escena, pues un episodio tan bizarro no se ve todos los días.

Con el árbitro en el hospital, se halló en la habitación del hotel varias botellas de vodka vacías que sin duda explicaban el “escándalo más absurdo que hayamos visto”, como declararon los entrenadores de ambos equipos.

Un escándalo que, de momento, le ha costado a este juez FIFA, volver a dirigir un partido hasta final de la temporada, como decidió la Federación de Fútbol de Bielorrusia, pese a que, con todo, ninguno de los equipos se quejó de la actuación de Shmolik durante el partido. Menuda manera de pasar desapercibido.




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