Le bastó un tercio de partido para amarrar el primer puesto en su grupo (3-1). El cruce de octavos será más asequible y se resolverá en el Bernabéu.
Marcelo felicita a Casillas tras el pitido final. REUTERS |
Paul Tenorio
Madrid. Con todas las combinaciones a favor, sin dramas, encaró el Real Madrid al duelo decisivo de la fase de grupos de la Liga de Campeones. El objetivo, ser primero de grupo para asegurarse un cruce en octavos de final más asequible y el partido de vuelta en casa, se había conseguido ya a los 36 minutos, el tiempo que duró el ciclón. El Madrid hizo pedazos a una Lazio que pasaría apuros en cualquier campo de la Primera división española y mejoró la poderosa imagen ofrecida en Bilbao.
Bernd Schuster comienza a encontrar el equipo que busca desde el verano, y no deja de recibir excelentes noticias de sus jugadores en el campo. Pepe volvió a demostrar que es un central sin fisuras, rápido, táctico, fuerte y que sabe jugar la pelota. Baptista gritó a toda Europa que es un futbolista, uno de los buenos. Robinho desquició a Scaloni cada vez que se encontraron en el campo y Raúl, bañándose en una inexplicable segunda juventud, jugó, hizo jugar y marcó otra vez. Lleva 59 en la Champions. Casillas -salvador hasta cuando no hay nada que salvar- y Ramos, cumplieron con lo que se espera de ellos y sacaron otro sobresaliente.
Un equipo creciente
Salvo la timidez de Sneijder, voluntarioso pero plano, y los problemas físicos de Van Nistelrooy, no se vieron agujeros. Un bloque -guste o no, herencia de Capello- y un ataque letal emergen de esta suma de individualidades y caracterizan al Madrid del alemán.
A los romanos les cayó un vendaval ante el que poco o nada pudieron hacer, a pesar del empuje de más de 2.000 tiffossi que cantaban como tres bomboneras y de un comienzo valiente por su parte. El Madrid desplegó en un rato todos sus trucos e hizo desaparecer a la Lazio.
Baptista marcó desde fuera del área con un disparo inapelable que se fabricó él mismo, Raúl cabeceó el segundo a la red para tranquilizar a un Bernabéu que volvió a acordarse de Aragonés, Robinho apuntilló desde cerca un intento de jugada personal de Van Nistelrooy y el partido se había terminado. KO técnico de la Lazio y objetivo conseguido.
Guti, castigado
Faltó un tiempo de Guti, que se incorporó junto a Robben tras el descanso. Schuster decidió anclar en el banquillo al timón de su Real Madrid como castigo por su absurda autoexpulsión en La Condomina y repetir, con el cambio de Marcelo por Torres, el equipo de Bilbao. Guti firmó algún que otro pase marca de la casa y Robben se dejó el alma buscando el gol y la complicidad del público del Bernabéu, que aún ha visto muy poquito de él. Fue el único que jugó un partido de Champions en los segundos 45 minutos.
El resto de jugadores habían asumido ya la situación y disputaban un trasunto de amistoso. No hubo ni patadas. Sólo un gol de Pandev, que pilló al Madrid a otras cosas, y un nuevo capítulo del show de Casillas. El arquero de Móstoles le paró un penalti a Rocchi y, no contento con ello, sacó el rechace a bocajarro con otra parada no menos meritoria.
Ficha técnica
3 - Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Cannavaro, Pepe, Marcelo; Diarra, Sneijder (Guti, m.46), Baptista, Robinho (Robben, m.46); Raúl y Van Nistelrooy (Higuaín, m.74).
1 - Lazio: Ballotta; Scaloni, Siviglia, Cribari, De Silvestri; Ledesma (Baronio, m.46), Mudingayi, Mutarelli, Menghi (Manfredini, 63); Rocchi y Pandev (Makinwa, m.81).
Goles: 1-0, m.13: Baptista de un disparo lejano. 2-0, m.16: Raúl de cabeza. 3-0, m.36: Robinho a pase de Van Nistelrooy. 3-1, m.80: Pandev a placer tras un remate picado de Rocchi.
Árbitro: Massimo Busacca (SUI).
Incidencias: encuentro correspondiente a la última jornada de la fase de grupos de Liga de Campeones, celebrado en el estadio Santiago Bernabéu, lleno, con la asistencia de 79.500 espectadores, 2.500 del Lazio.
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