Negocios.com

GACETA.es

jueves, 4 de diciembre de 2008 Última actualización: 19:02:33



    22 de 538 en Baloncesto
14/11/2007 23:50   



Un hijo del comunismo licenciado en la cuna de los sueños

Li ganó seis medallas en el regreso de China a unos Juegos tras el conflicto con Taiwán y la invasión de Afganistán.

Un hijo del comunismo licenciado en la cuna de los sueños
Cuota de mercado de marcas deportivas en China

Luis Rivas

Madrid. En Oriente, alguna vez, fueron otros tiempos. Remansos de paz en busca del conocimiento, filosofías conservadoras y respeto a los mayores. Cuando la familia Li asistió al nacimiento del pequeño Ning, el 8 de septiembre de 1963, las cosas habían cambiado. Ya nada era igual, nunca sería igual, en la ciudad de Liuzhou, ni siquiera en la región de Guangxi, ni, por supuesto, tampoco en China.

La dinastía Li recibía a su nuevo miembro con la incertidumbre bajo el brazo. La proclamación de la República Popular China en 1949 habría de marcar el rumbo del gigante asiático en la segunda mitad del siglo XX. También lo haría con millones de vidas.

Los trabajos forzosos colapsaban la agenda de un pueblo abocado a la ignorancia, alienado por la necesidad de servir a una bandera. Pero Ning encontró un filón en la gimnasia. El joven chino supo aprovechar su flexibilidad y condición física para huir del campesinado y alistarse en un mecanismo idealista, el deporte, utilizado en su momento por democracias y dictaduras como instrumento perverso de propaganda.

El gimnasta fue reclutado por el régimen entre las extraordinarias generaciones de los 60 para demostrar al mundo el poderío chino. Si Li ganaba, él y su familia vivirían como nobles, aunque para ello tuviera que ser adiestrado por métodos que rozaban la tortura.

Ya desde niño, Ning demostró una gran disciplina y aptitudes. Su cómoda inmersión en el transcurrir de la vida popular china duró poco. Li arrasaba entre sus paisanos. Era hora de salir al extranjero.

Sin embargo, la historia y la política se encargarían de anular su pasaporte. Las Décadas Frías aparecían con todo su esplendor ante la prometedora carrera de Ning. Las disputas de Pekín y Taipei por la titularidad del Comité Olímpico Chino desembocó en una soberbia retirada del COI de la República Popular en 1958. Las medidas de presión no surtirían efecto hasta 1979, cuando el máximo organismo deportivo designó a Pekín como titular del COC.

Para entonces, Li contaba con 16 años, la edad ideal para el despegue de un gimnasta. No obstante, esta vez tampoco sería la buena. El boicot chino a los Juegos Olímpicos de Moscú por la invasión soviética de Afganistán condenó a Ning a seguir entrenando en un oscuro pabellón, lejos de las medallas y en una quema espantosa de sus mejores años como deportista.

Los mundiales de gimnasia de 1982 fueron testigos del nacimiento de la primera gran estrella china del deporte. Li, con 19 años, se colgó seis de las siete medallas en disputa. Dos años después, en los Juegos de Los Ángeles, se adjudicó seis nuevos metales, tres oros, dos platas y un bronce.

La gloria americana se vio ensombrecida por el veto soviético a los juegos estadounidenses. La URSS y otras 13 naciones —entre las que habían sumado el 58% de los oros en Montreal 1976— faltaron a la cita. Pero Li encontró el sol entre las nubes. El chino se retiró entre honores en 1988 y renegó de patria y socialismo al rechazar el puesto de seleccionador nacional y cambiar mono por corbata para fundar, con predicado capitalista y beneplácito dictatorial, su corporación. No obstante, todo surgió de un mito comunista licenciado en la cuna de los sueños.

Li-Ning. EFE




.





.


.
Esta noticia ha sido vista 804 veces - Enviada 0 veces.



    22 de 538 en Baloncesto
14/11/2007 23:50   




Quienes somos  |  Contacte con nosotros  |  Aviso legal  |  Publicidad  |  Mapa  

© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65