Negocios.com

GACETA.es

viernes, 29 de agosto de 2008 Última actualización: 02:12:34



    871 de 1432 en Columnistas
15/05/2008 19:22   




Los desgastados pueden ser ellos

El mayor riesgo de las democracias es la inexistencia de alternativas políticas.

José Miguel Serrano.

PROBABLEMENTE, el mayor riesgo de las democracias es la inexistencia de alternativas políticas. Ése fue el mal que llevó a los cómodos países neocorporativos, como Austria, a la crisis de los años 90, cuando cualquier fuerza antisistema parecía progresar en naciones que reducían su discurso oficial a lo políticamente correcto. Cierto es que los partidos constituyen maquinarias de poder, pero también es cierto que si sólo ofrecen alternativas de equipos de “sentido común”, en espera del desgaste de los rivales, los desgastados pueden ser ellos, por parafrasear la genial frase de Andreotti.

 La única opción progresista se rompió fundamentalmente en EEUU cuando sectores sociales que veían firmes convicciones y modos de vida amenazados y que contemplaban un futuro diverso del que se había establecido en las cúspides de los partidos demócrata y republicano actuaron socialmente para modificar los términos del debate. Frente a las apariencias de los lectores de encuestas, un número relevante de ciudadanos acuden a la política y depositan su voto atendiendo a los riesgos para la identidad nacional, la igualdad jurídica de los ciudadanos o la resistencia a los intentos de ingeniería social desde el Gobierno ideologizado. Su sentido común les lleva a calcular que para atender a las demandas de los constructores en quiebra, pasar con mayor o menor fortuna la crisis o tomar medidas sociales de urgencia tanto da un equipo directivo que otro. Las pretensiones de mayor o menor preparación, con las que juega la derecha gestora y sin convicciones, apenas convencen a nadie.

   La opción de esta propuesta es la constitución de dos partidos socialdemócratas, uno dominante que marca las líneas sociales y otro dominado que estabiliza con retraso las mismas propuestas en las raras ocasiones en las que la fortuna le permite el acceso al Gobierno. Para asumir con 20 años de retraso la destrucción total de la institución jurídica del matrimonio, el cerco a la libertad de educación, la supresión del respeto a la libertad religiosa o la deriva radical contra el derecho a la vida  no nos hace falta oposición, todos podemos aprender la deshonrosa práctica de hacerle la pelota al Gobierno.

 Como los partidos no son padre ni madre de nadie, no dejan huérfanos a sus votantes, son los ciudadanos quienes otean en el horizonte fuerzas que respondan, aunque sea parcialmente, a algunas de sus propuestas e intereses o, en el peor de los casos, ensayan el liberador voto de castigo. Al fin y al cabo, como los ciudadanos dependen de su sueldo y de sus bienes, tienen mayor capacidad de resistencia que las élites que se lo juegan literalmente todo cada pocos años.

José Miguel Serrano es profesor de Filosofía del Derecho.





Esta noticia ha sido vista 219 veces - Enviada 0 veces.


    871 de 1432 en Columnistas
15/05/2008 19:22   

 



Quienes somos  |  Contacte con nosotros  |  Aviso legal  |  Publicidad  |  Mapa  

© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65