En 1954, el país asiático había iniciado la carrera hacia la energía atómica.
El primer ministro de la India Jawaharlal Nerhu. |
Juan de Meer/S.C.
Independizada la India, el prestigioso científico Homi Bhabha identificaba la energía nuclear como un brazo de la ciencia que la nueva nación debía desarrollar prioritariamenten. El primer ministro Nehru de inmediato inicia el desarrollo legal y dota de medios a la empresa. En 1954 se crea el departamento de la energía atómica con múltiples usos entre los que no se cuentan los militares. En 1955 ponen en funcionamiento un pequeño reactor de investigación, el Apsara, gracias a la asistencia técnica proporcionados por los británicos.
En 1956 Canadá y la India, firmaron un acuerdo de transferencia de tecnología nuclear dentro del Plan Colombo, que implicaba que científicos de otros países asiáticos se formaran en el centro de investigación en suelo indio. El Gobierno de la India se comprometió a que tanto el reactor como los productos derivados serían empleados con fines pacíficos.
De forma paralela, la India y Estados Unidos llegaron a un acuerdo para abastecer al reactor del agua pesada que necesitaba. Se trata del reactor Cirus que, en seguida, dejó de depender de Canadá en relación al combustible al lograr la India abastecerse con uranio propio enriquecido con tecnología americana.
Desde muy pronto, el reactor fue utilizado para la producción de plutonio susceptible de ser utilizado para la fabricación de armamento nuclear.
El 16 de mayo de 1974, la Administración India informó de que disponía de armamento nuclear e iba a realizar una prueba con fines pacíficos. El artefacto fue detonado casi de inmediato, su rendimiento fue mediocre, comparable a las primeras pruebas de EEUU en los 40.
Sin embargo constituyó un éxito político de primer orden para una nación que se consideraba minusvalorada y aspiraba a convertirse en una potencia de orden planetario.
También pesaron, aunque en menor medida, las consideraciones de tipo disuasión militar respecto a China y a Pakistán. Y, aunque parezca increíble, el responsable del programa afirmó como acicate de la demostración que un conjunto de científicos del tercer mundo podían realizar un proceso complejo que hasta ahora sólo habían realizado los occidentales.
Tras la utilización del plutonio del Cirus en la prueba, Canadá cortó de inmediato toda cooperación nuclear e instó al cumplimiento del acuerdo original de carácter pacífico. EEUU continuó abasteciendo de agua pesada al reactor pese a ser evidente que ya se consideraba instalación militar a todos los efectos.
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