Ya van once muertos en Mosul. Cometen los atentados a la luz del día para demostrar poder en la ciudad.
El Parlamento raquí aprobó en septiembre una ley electoral que no concede ningún puesto en los... |
Daniel Sanjuán / Aceprensa
La violencia contra los cristianos en Irak parece no tener fin, aunque no es un asunto que encuentre mucho eco en la prensa y en la comunidad internacional. Especialmente los cristianos de Mosul (en el norte de Irak) están sufriendo en las últimas semanas una oleada de ataques a manos de fundamentalistas ligados a Al Qaeda, que quieren expulsarlos de la ciudad.
Desde el 28 de septiembre, al menos once cristianos han sido asesinados por yihadistas islámicos, según el gobernador. Tres casas pertenecientes a cristianos han sido destruidas con explosivos. Varias de las víctimas de los últimos días eran dueños de tiendas y comercios en Mosul, una clara señal de que los terroristas intentan acabar con la actividad económica de los cristianos, forzándolos a huir.
Monseñor Philip Najim, procurador de la Iglesia caldea ante la Santa Sede, cuenta a Zenit que “son homicidios a sangre fría llevados a cabo a la luz del día y ante decenas de testigos, como si estos grupos quisieran demostrar que pueden obrar impunemente, controlar la ciudad”. “El objetivo es sembrar el terror para completar la obra, que comenzó hace años, de vaciar la ciudad de su antiquísima población cristiana”.
El gobernador de Mosul mandó desplegar, el domingo día 12, varios centenares de policías para proteger los barrios cristianos de Mosul y las iglesias cristianas. El número de cristianos en Irak antes de la invasión norteamericana en marzo de 2003 era en torno a 800.000 y se calcula que ahora quedan menos de medio millón.
La violencia en Mosul en las últimas semanas ha provocado un aumento del número de personas que dejan la ciudad. Un millar de familias cristianas abandonaron sus domicilios el fin de semana para huir de los ataques contra su comunidad. Este éxodo ha vaciado por completo barrios de cristianos. Según el comandante en jefe de las tropas americanas en el norte de Irak, el general Mark Hertling, “Al Qaeda quiere poner un pie en Irak y Mosul es la base de operaciones que ha escogido para lanzar sus ataques”, infiltrando a terroristas desde la frontera siria.
Sin delegados políticos
A estos ataques por parte de radicales contra cristianos en Irak se une el cambio en la ley electoral para las próximas elecciones de los consejos provinciales, que en su anterior redacción reservaba 15 puestos en seis provincias a las minorías, 13 de ellos para los cristianos. El Parlamento aprobó el pasado mes de septiembre la nueva ley electoral sin reservar esta cuota para las minorías, aduciendo que no hay un censo de los miembros de estas religiones en esas provincias. Las elecciones están previstas para comienzos del próximo año, aunque todavía no hay fecha.
Docenas de cristianos protestaron contra esta medida en una manifestación en Bagdad, aduciendo que esto significaría la marginación de su comunidad. “No queremos emigrar a Estados Unidos o al Reino Unido. Queremos seguir en Irak”, declara a AP el sacerdote caldeo de Bagdad Louis al-Shabi.
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Cardenal Delly: “La vida es un calvario y falta la paz y la seguridad”
El patriarca de la Iglesia caldea, el cardenal Emmanuel III Delly, expresó el pasado martes, en el sínodo de obispos que se celebra en Roma, que la situación en Irak es “desastrosa y trágica, la vida es un calvario y falta la paz y la seguridad, así como los elementos básicos de la vida diaria”.
En una intervención que arrancó los aplausos y la solidaridad de los 253 obispos de todo el mundo que asisten al sínodo, el patriarca de Babilonia de los Caldeos, con sede en Bagdad, aseguró que su intervención no era política, sino la narración “de un padre que desde hace medio siglo vive con sus hijos espirituales y ve sufrir y morir a sus ciudadanos”.
El jefe de la Iglesia caldea, en comunión con Roma, destacó que las escuelas están cerradas o en peligro, los hospitales no tienen personal y la gente teme por su seguridad. Todos temen, precisó, el rapto, el secuestro y las intimidaciones.
“Vivir la palabra de Dios significa para nosotros testimoniarla, incluso a costa de nuestra vida”, subrayó el cardenal, quien recordó a los numerosos obispos, sacerdotes y fieles cristianos asesinados en los últimos años en Irak, donde los cristianos son minoría. Los cristianos iraquíes, cuyas raíces son muy antiguas hasta el punto de que se definen como “hijos de Santo Tomás”, son unos 800.000, casi el 3% de la población de Irak. La mayoría —unos 600.000— es católico de rito oriental y pertenece a la Iglesia caldea. La sede del Patriarcado está en Bagdad, donde vive la comunidad más numerosa de estos católicos, unos 350.000. Los caldeos, que celebran sus ritos en arameo, tienen actualmente como patriarca a Emmanuel III Delly, quien fue designado jefe de dicha Iglesia el 4 de diciembre de 2003 en el sínodo de obispos que se celebró en el Vaticano para nombrar al sucesor de Raphael Bidawid I, fallecido en julio de ese año. Delly fue nombrado cardenal en 2007.
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