Nuestro crítico de cine analiza para Gaceta.es los estrenos cinematográficos de la semana.
Fotograma de Honeydripper |
Honeydripper
El estadounidense John Sayles firma esta película pequeña y agradable. Está enmarcada la historia, también escrita por Sayles, en un pueblecito de Alabama en 1950, y la mayoría de los personajes son negros. Tyrone regenta un local donde se interpreta blues, pero el lugar está de capa caída. El panorama podría cambiar con la actuación prevista para el sábado del famoso guitarrista Guitar Sam. Contar con ese personaje ha supuesto para Tyrone mirar de frente a su pasado, cuando él, pianista, tuvo una reyerta precisamente con un guitarrista.
Sayles va desenredando poco a poco su madeja argumental, presentando a la mujer de Tyrone, a la que acogió en circunstancias difíciles cuando vino a él con un bebé, ahora ya una mujercita de 17 años; a su socio en el local; a la anciana cantante; a un misterioso guitarrista ciego, personaje tomado del folklore sureño; el joven guitarrista que viene buscando un lugar donde tocar; dos niños que tocan sólo con la imaginación y enmarcan la película; el sheriff con sus actitudes prepotentes y racistas; el tipo que quiere cobrar una deuda.
La película se prolonga en exceso, Sayles se toma su tiempo para crear una atmósfera agradable, donde las aristas son conscientemente suavizadas. Hay un humor y sentimientos suavemente esbozados -el sheriff que anhela el pollo que prepara la esposa de Tyrone; las inquietudes espirituales de ésta; la broma del jefe de estación, que cuando le comentan que Armony es un buen nombre para un pueblo con músicos, replica que la única vez que estuvo en la cárcel fue en un pueblo llamado Liberty.-, un agradable optimismo, buena música. El reparto está muy bien conjuntado, y quizá sólo le pesa, valga la paradoja, su excesiva levedad.
Año de producción: 2007
Dirección: John Sayles
Intérpretes: Danny Glover, Lisa Gay Hamilton, Yaya DaCosta, Charles S. Dutton, Vondie Curtis-Hall, Gary Clark Jr., Mable John, Sean Patrick Thomas, John Sayles, Mary Steenburgen.
Guión: John Sayles
Música: Mason Daring
Fotografía: Dick Pope
Distribuye en Cine: Golem
Duración: 123 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Drama
Contenidos: Acción 0, Amor 2, Lágrimas 1, Risas 1, Sexo 0, Violencia 0
La isla de las almas perdidas
Lulu es una adolescente que se acaba de mudar con su madre y su hermano a un pequeño pueblo costero. La joven tiene como afición las ciencias ocultas y su nuevo hogar pronto le dará la posibilidad de poner a prueba sus conocimientos. Sylvester, su hermano pequeño, ha sido poseído por un alma que en el siglo XIX luchó contra las fuerzas del mal. Ahora ha llegado el momento de que se unan para continuar la lucha comenzada hace siglos.
Coproducción daneso-sueco-germana rodada en Dinamarca. Cuenta con el aval de la productora Zentropa, propiedad de Lars Von Trier, aunque este dato no debe ser tenido en cuenta como algo positivo a la hora de ir a ver la película. Los pequeños de la casa pueden disfrutar con esta historia de aventuras, aunque quizás para ellos sea algo oscura y en algunos momentos les pueda inspirar miedo.
Por otro lado, la magia oscura y el ocultismo no parecen, así de entrada, los temas más recomendables para un niño. De hecho, resulta curioso cómo Lulu tiene en su ouija a uno de sus más preciados objetos, y una madre que la observa con total naturalidad mientras ella trata de comunicarse con los muertos. Algo que, sin entrar ya en el terreno moral, pone los pelos de punta al espectador, cinematográficamente hablando, pues en las retinas permanece esa ingenua Regan jugando inocentemente en El exorcista.
Aún así, si la cinta puede valer para el público más joven, no se puede decir lo mismo del adulto. El director Nikolaj Arcel afirma que hizo esta película no sólo pensando en los niños, sino también en los mayores. Y es aquí donde se equivoca de parte a parte. Para los mayores resultará completamente increíble, en el sentido más literal de la palabra. El guión no tiene ninguna solidez por lo que el desarrollo de la acción carece de sentido. La historia está llena de parches que trampean lo narrado. Por ejemplo, nadie se pregunta dónde está el verdadero hermano después de haber sido poseído, pero ante la evidencia de que algo así falte en el metraje, la situación se soluciona en un par de segundos de una manera demasiado facilona -si Max von Sydow hubiera tenido ese inventito, adiós El exorcista-.
Así que si algún mayor acude a ver el film, más vale que deje su mente en blanco y que deje de hacerse preguntas.
Año de producción: 2008
Dirección: Nikolaj Arcel
Intérpretes: Sara Langebæk Gaarmann, Lucas Munk Billing, Lasse Borg, Nicolaj Kopernikus, Lars Mikkelsen, Anette Støvelbæk.
Guión: Nikolaj Arcel, Rasmus Heisterberg
Música: Jane Antonia Cornish
Fotografía: Rasmus Videbæk
Distribuye en Cine: Flins y piniculas
Duración: 100 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Aventuras, Fantástico
Contenidos: Acción 2, Amor 1, Lágrimas 1, Risas 1, Sexo 0, Violencia 1
Sentencia de muerte
James Wan dirigió Saw, un sorprendente y violento thriller que inició una de las franquicias más rentables de los últimos tiempos. Tras la infumable Silencio desde el mal, el cineasta nacido en Malasia, aunque se crió en Melbourne, se propone homenajear al cine de los 70, y sobre todo a El justiciero de la ciudad, polémica reflexión sobre la injusticia, la delincuencia y la venganza, que se basaba en una novela de Brian Garfield. Para ello, adapta una novela del mismo autor, prácticamente idéntica a la que dio lugar a la famosa cinta protagonizada por Charles Bronson.
Nick Hume acompaña a su hijo a un partido de su equipo de hockey. Durante el regreso a casa, se queda sin gasolina y paran a repostar. Unos agresivos delincuentes atracan la gasolinera. En el asalto, el hijo de Nick resulta mortalmente herido al recibir un disparo. Sólo es detenido uno de los asaltantes, porque al intentar huir es atropellado por un vehículo. Pero cuando éste es procesado, Nick se da cuenta de que puede quedar en libertad, pues él es el único testigo. Como mucho, su abogado puede llegar a un acuerdo con la defensa, y que le caiga una condena mínima. Para sorpresa de los letrados y del juez, Nick testifica que no está seguro de haber visto bien al acusado la noche de los hechos, y éste queda automáticamente en libertad. En realidad, Nick se ha propuesto tomarse la justicia por su mano.
Parte de una obra que critica los fallos del sistema legal, y expone las consecuencias de la violencia, pues el protagonista se ve inmerso en una auténtica guerra que no puede parar. Pero Wan no parece tomarse en serio estos temas, se prodiga en homenajes a títulos de la época, como Harry el sucio y Taxi Driver, y acaba derivando hacia un tono casi paródico. Obtiene algún momento hilarante, como cuando Kevin Bacon, el protagonista, acude a comprar armamento a John Goodman -un competente actor muy desaprovechado-.
No acaba de resultar creíble en ningún momento, pues le falta tensión dramática, acumula situaciones poco creíble y recuerda a las producciones de serie B más casposas. Curiosamente, Wan rueda con solvencia, e incluso se luce con un plano larguísimo que sigue al protagonista, huyendo de sus enemigos, en un aparcamiento. Gracias a su oficio, el cineasta logra que su trabajo, más o menos, funcione, al menos hasta el segundo punto de giro.
Año de producción: 2007
Dirección: James Wan
Intérpretes: Kevin Bacon, Garrett Hedlund, Kelly Preston, Jordan Garrett, Stuart Lafferty, Aisha Tyler, John Goodman.
Guión: Ian Jeffers
Música: Aisha Tyler
Fotografía: John R. Leonetti
Distribuye en Cine: Tri Pictures
Duración: 106 min.
Público apropiado: Adultos
Género: Drama, Thriller
Contenidos: Acción 3, Amor 1, Lágrimas 0, Risas 1, Sexo 0, Violencia 2
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