Al regreso de Armstrong se le une la vuelta de los sancionados por dopaje Landis y Basso. Rasmussen también busca empezar de nuevo.
Lance Armstrong volverá a surcar las carreteras francesas. REUTERS |
Carlos Quirós.
El pelotón ciclista estará un poco más apretado en 2009. Un cúmulo de diversas circunstancias ha provocado varios regresos ilustres para la próxima temporada. Lance Armstrong, Floyd Landis, Ivan Basso y Michael Rasmussen pasarán del retiro (para el primero voluntario, para los demás impuesto) al sufrimiento en el asfalto. Parece que el ciclismo resurge de sus cenizas.
Sobre todo gracias al sorprendente regreso del más augusto entre los pedaleadores: Lance Armstrong. Con siete Tours consecutivos y 36 años a sus espaldas (mañana serán 37), el estadounidense ha decidido poner fin a su jubilación deportiva, que sólo ha durado tres años. Las maratones y carreras de ciclicross en las que ha tomado parte durante este periodo no han sido suficientes para paliar el síndrome de abstinencia que la ausencia de competición levantó en este ganador nato.
Aunque Armstrong todavía no ha firmado por ningún equipo, todo parece indicar que finalmente recalará en el Astana de Contador. La presencia de Johan Bruyneel en la dirección, su mentor y compañero de exitosas fatigas en US Postal y Discovery Channel, se antoja decisiva. Con todo, no se descarta una superoferta alternativa.
En el otro capítulo de regresos ilustres se encuentran aquellos corredores que cayeron en la tentación del dopaje, fueron descubiertos y han padecido un periodo de dos años de sanción por ello. Es el caso de Landis y Basso.
El estadounidense, vencedor del Tour 2006, dio positivo por testosterona, por lo que fue desposeído de su triunfo y condenado al olvido durante 24 meses. Saldada su deuda con la justicia deportiva, Landis busca ahora un equipo que le acoja aunque, dado su manchado expediente, tiene cerradas las puertas de la ronda gala.
Con y sin contrato
Quien no ha tenido problemas para encontrar acomodo ha sido Basso. El italiano se vio implicado en la estruendosa Operación Puerto, famosa red de dopaje encabezada por el doctor Eufemiano Fuentes. Dos años después, regresa con un contrato en el equipo Liquigas y una temporada 2009 enfocada en volver a ser campeón del Giro, algo que ya logró el año de su sanción.
Haber vuelto a firmar un contrato es una suerte que no ha disfrutado Michael Rasmussen, a pesar de que sobre él no cayó un castigo por dopaje. El danés fue excluido de su ex equipo, Rabobank, cuando marchaba líder del Tour 2007 por haber mentido sobre su paradero en unos entrenamientos, algo que vulnera el reglamento antidopaje.
Después de un año en blanco, el danés volvió a la competición el pasado mes de agosto con la esperanza de que sus habilidades no pasasen desapercibidas para los equipos. Pese a que todavía no ha encontrado sillín, Rasmussen reveló que está "considerando algunas opciones. Espero que éste sea un nuevo comienzo". De confirmarse su regreso, se uniría a un pelotón repleto de viejos conocidos.
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