No hay una India, sino muchas. Kerala es una de ellas y navegar por los canales que unen sus pueblos es un buen punto de partida para conocer esta tierra.
Navegar entre los "Backwaters" que unen los pueblos es una buena opción. |
Anna Cristeto
Si a uno le preguntan por una virtud de la India, acertaría sólo con decir que hay muchas Indias en una y Kerala es una de ellas. Norte, sur, este y oeste merecen la pena.
Y ante tal disyuntiva, sólo se puede aconsejar al viajero que vaya cuantas veces haga falta.
Pero si esto no fuera posible, las compañías de bajo coste han ido ganando terreno y acercan con buenas tarifas el interesante norte con los circuitos del sur.
Volar al pequeño estado de Kerala proveniente de Nueva Delhi, Agra, Calcuta, Bangalore o Bombay permite trasladarse a un auténtico oasis de abundancia fluvial, atractivos y fértiles paisajes y todavía alguna playa remota.
Es más, Kerala puede presumir de ser uno de los estados más avanzados, con mejor calidad de vida y niveles de educación. Pero que este dato no conduzca a error.
Aunque en las principales ciudades abundan altos edificios, cines y centros comerciales, Kerala se reserva espacios que lo hacen único, donde conviven diferentes culturas y se evidencia que India arrastra pobreza.
La gran joya de Kerala son los canales y ríos (backwaters) que serpentean entre pueblos. Madrugar y despertar con las gentes de las casas que duermen junto al río describe fielmente la vida de estos habitantes del sur.
Aquí el concepto de “el agua es vida” toma aún más sentido; es medio de transporte, donde lavan, cocinan, pescan y se bañan... El viajero puede alquilar una barcaza típica arrocera (kettuvalam) o una más sencilla y barata y navegar por el río mientras se escuchan las conversaciones que de lado a lado mantienen sus habitantes.
Hablan en malayalam, la lengua oficial de Kerala, o en uno de sus dialectos. La ciudad de Alappuzha, conocida como la Venecia de la India, pero con mosquitos, es un buen punto de partida para perderse en los backwaters. Kollam o Cochi, ciudad de pescadores, también sirven de puertos de entrada. Esta última es visita obligada.
En Fort Cochin, uno de sus distritos, abundan los grupos de pescadores que trabajan con redes chinas — necesitan hasta seis hombres para levantarlas— y los puestos de venta de pescado fresco.
Esta localidad keralí también puede alardear de acoger la primera iglesia europea construida en la India, la Iglesia de San Francisco, y de haber acogido la tumba del explorador portugués Vasco de Gama; murió allí en 1524, pero el cuerpo fue trasladado a Lisboa unos años después.
En cuanto a la oferta nocturna, se caracteriza sencillamente por tenerla. El visitante puede asistir a una actuación del teatro Kathakali y tras la función tomar special tea en un bar al aire libre. Este tipo de té no es otra bebida que cerveza encubierta en tazas de café, ya que su venta está prohibida en todo el estado. En realidad, en las plazas más turísticas los establecimientos hacen oídos sordos a esta normativa.
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