El arquitecto y sir ha concluido el diseño de un proyecto en forma de estrella para La Rioja alavesa, que también incluirá un hotel de 50 habitaciones
El proyecto, que ya se encuentra en fase de ejecución, estará terminado en 2008. |
Antonio Lozano
Norman Foster también tendrá en un futuro muy próximo su propia bodega en España. El sir inglés trabaja esta vez para Portia, del Grupo Faustino en la Denominación de Origen Ribera de Duero, en La Rioja alavesa. Se trata de un proyecto que cuenta con una inversión inicial de 25 millones de euros, ya en fase de ejecución, y cuya finalización está prevista para la primavera de 2008.
Todos modernos
Hablamos de un trabajo más que se encuadra dentro de la nueva moda de las grandes bodegas españolas de ofrecer un producto de calidad también en cuanto a establecimiento hotelero. Los productores de vino quieren transmitir con la arquitectura de calidad un concepto de modernidad añadido al prestigio de la botella. También en muchos casos se diversifica el negocio hacia la restauración y el turismo. Así, en este caso, junto a la bodega, y una vez terminada, se construirá un hotel, también de Foster, con 50 habitaciones.
La nueva bodega tiene forma de una estrella futurista de tres puntas, cuenta con una superficie de 11.300 metros cuadrados y tendrá capacidad para producir un millón de botellas de vino tinto al año. El terreno en el que se ubica es un elemento estratégico del proyecto, pues está situada sobre una loma, de forma que parte de sus elementos más importantes están enterrados de forma natural. Asimismo, se ha aprovechado esa topografía del lugar para conseguir la máxima eficiencia y reducir el riesgo de daño para las uvas y el vino.
El equipo de Foster participó en dos vendimias del Grupo Faustino para conocer de manera exhaustiva el proceso de elaboración del vino. Así, ese diseño de tres puntas refleja las principales fases de este proceso: fermentación, envejecimiento y conservación. Las distintas necesidades de cada momento, la fermentación en cubas de acero, el envejecimiento en barricas de roble y, finalmente, la armonización y afinamiento de la botella fijan los tres volúmenes del edificio, controlado por un centro de operaciones situado en su corazón. Las alas que albergan la bodega con las barricas y botellas están semihundidas bajo tierra proporcionando las condiciones más favorables para el envejecimiento. Por el contrario, el ala de fermentación está expuesta, permitiendo la expulsión del dióxido de carbono.
Del edificio central surgen tres alas que representan las distintas fases de producción del vino. |
Los materiales usados son también los que están presentes en los procesos de producción del vino: acero, roble y cristal.
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