Los Ybarra, Echevarría, Toledo o Alfredo Sáenz se formaron en su día en La Comercial. Muchos de ellos participan ahora en el nuevo proyecto.
Alfredo Sáenz, presidente del consejo de la escuela de negocios de Deusto. |
Juanma Roca.
En 2025 tenemos que estar en cabeza en innovación”, afirmó en una entrevista Pedro Luis Uriarte, presidente de la Agencia Vasca de Innovación y ex vicepresidente del BBVA, que reivindica la “segunda gran transformación económica” del País Vasco, después de una primera protagonizada al calor de la generación de banqueros criados en torno a La Comercial de Deusto. La prestigiosa escuela fue la cuna de la oligarquía de Neguri, que aglutinó durante décadas a apellidos ilustres como los Ybarra, Echevarría, Uriarte, Goirigolzari, Basagoiti, Delclaux o Bergareche.
Pero el mito había comenzado a principios del siglo XX. Sobre la figura del padre Bernaola se forjaron tanto La Comercial como cientos de futuros banqueros e industriales, muchos de los cuales fueron destinados a llevar las riendas del Banco Bilbao Vizcaya. La Comercial de Deusto latía al ritmo que marcaban los recios pasos del inflexible jesuita, director y alma de la institución que los próceres de la pujante burguesía vasca habían creado en 1916 para sus retoños.
La Comercial, símbolo augusto de la margen noble de la ría de Bilbao, forjó en sus aulas a la mayoría de los protagonistas de la fusión del Banco de Bilbao y el Banco de Vizcaya. Sucesivas promociones de futuros capitanes de empresa, como Pedro Toledo, Alfredo Sáenz y muchos otros jovencitos encorbatados, se sentaron diariamente en los bancos de la capilla de La Comercial.
“Haber estudiado en este centro no sólo suponía acceder a una educación privilegiada, sino sobre todo a formar parte de una élite, de una especie de coto cerrado”, decían en Bilbao. Incluso cuando Mario Conde se convirtió en el ángel caído, muchos recordaron que había sido número uno de su promoción en Deusto.
Pero la de Conde fue sólo la guinda. El pastel se había cocido antes, a finales de los 80, cuando, con la muerte de Pedro Toledo, copresidente del Banco Bilbao Vizcaya, se abrió en el mayor banco español una enconada lucha por el poder entre los equipos directivos de las dos entidades fusionadas. La posterior irrupción de Francisco González acabó con el dominio en la entidad del clan Neguri, que ya había visto años antes cómo muchos cambiaron Deusto por Icade, también jesuita, pero en Madrid, lejos de Bilbao. Eso por el lado universitario. En el postgrado, frente a la quietud de Deusto, el IESE primero y el Instituto de Empresa después en Madrid marcaron pronto distancias con Bilbao.
Deusto no fue ajena a esa pérdida de influencia y comenzó a tejer un plan para encarar el futuro con ambición renovada. Y dentro de este proyecto, el rector de la universidad, Jaime Oraá, ha puesto sus ojos en la Deusto Business School, donde pretende ofrecer “una formación de altísimo nivel, con profesorado extranjero y alumnos de otros países”.
Neguri se ha sumado sotto voce al proyecto. “Madrid y Barcelona tienen el Instituto de Empresa o el IESE. No existe en Euskadi una escuela de negocios de calibre y los que quieren formación de calidad se marchan a Barcelona o Madrid”, se han cuestionado muchos.
Por ello, los hombres de Neguri han formado parte directa en el proyecto de una escuela de negocios de Deusto, en cuyo consejo de administración aparecen los apellidos más solemnes. Será Alfredo Sáenz, antiguo alumno de Deusto y consejero delegado del Santander, el presidente del consejo y Alejandro Echevarría, también miembro de dicho consejo y presidente de Telecinco, quienes participarán en la presentación de la escuela el próximo 3 de abril en la Bolsa de Madrid.
La Deusto Business School parte con el beneplácito de la burguesía noble de Bilbao. La escuela aparece en el horizonte como una luz al final del ocaso de Neguri.
Tecnología e innovación
Es indudable el énfasis que han puesto todos los organismos públicos y privados del País Vasco a la hora de constituir la Deusto Business School, un proyecto que se espera beneficie a todo el sector económico y empresarial de la región alrededor de la innovación y tecnología. De hecho, el propio Pedro Luis Uriarte, a través de la Agencia Vasca de Innovación, ha trabajado conjuntamente con el Instituto Vasco de Competitividad, que preside José Luis Larrea (también antiguo alumno de Deusto), la propia universidad jesuita y muchos ex alumnos ilustres de la institución, que ocupan o han ocupado puestos de alta dirección. Se habla ya del 'IESE vasco' en muchos círculos y todo al calor de lo que para muchos ha supuesto históricamente La Comercial.
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