El presidente del CSIC, adelanta que crearán "una Fundación General para atraer dinero del sector privado”.
El presidente del CSIC, Rafael Rodrigo Montero. CSIC |
Francisco J. Gutierrez
De contemplar las estrellas a asumir la presidencia de la principal institución de la ciencia española. No obstante, a Rafael Rodrigo Montero (Granada, 1953) el nombramiento no le ha pillado por sorpresa ni con poco bagaje. Antes, ya había ejercido como director del Instituto de Astrofísica de Andalucía, gestor de los programas nacionales del Espacio y de Astrofísica, y en los últimos dos años fue vicepresidente del CSIC.
Releva en el puesto al nuevo secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez Alonso, del que asegura que puso en el bueno camino a la recién estrenada agencia estatal. Con un presupuesto anual de 850 millones de euros, 13.000 trabajadores y más de 120 institutos, Rodrigo se ha propuesto acabar con la burocratización, racionalizar los recursos y mejorar la calidad de la investigación en España. Para ello, el primer reto es solucionar la falta de masa crítica y de internacionalización del CSIC.
Usted que es un experto en astrofísica, ¿cómo ha encontrado el firmamento del CSIC?
Estamos en una buena situación, pero todavía tenemos que poner en marcha nuestro estatuto como agencia. Además, hay que desarrollar un contrato de gestión como mínimo hasta 2009 con el Gobierno, que nos facilite la labor de desarrollo de nuestros planes estratégicos. También es prioritario mejorar la carrera científica para poder ofrecer unos puestos de trabajo atractivos. Y, sobre todo, tenemos que eliminar todas las trabas burocráticas para competir con éxito en el escenario internacional.
¿Cómo espera lograr estos ambiciosos retos?
Para empezar, vamos a crear la Fundación General del CSIC, cuya principal misión será atraer capital privado para el desarrollo de proyectos de investigación. Es básico mejorar el trasvase de la tecnología y el conocimiento que generamos al sector productivo.
¿Se puede frenar la pérdida de vocaciones científicas?
La carrera científica debe tener una proyección de futuro y, a su vez, tenemos que ser competitivos para atraer a los mejores investigadores extranjeros. La situación de los becarios ha mejorado, pero debe mejorar más. Para ello, hay que ofrecer contratos estables, dejando claro que si uno no pasa la evaluación al tercer año, el contrato no se convierte en indefinido.
¿Cómo será esta evaluación?
Se realizará a través de unos paneles de evaluación externos, integrados por científicos de reconocido prestigio. Estos comités se podrán utilizar para valorar contratos o proyectos, o institutos enteros, y podrán ampliarse según las necesidades de cada momento.
¿De qué manera piensa despertar el interés de los investigadores extranjeros para venir aquí?
La oferta debe ser atractiva, pero no sólo en la retribución económica, sino también en cuanto a las condiciones de trabajo. Por ello hay que ganar agilidad, flexibilizar las normas administrativas y acabar con la burocratización.
¿En qué nivel sitúa a la investigación que se ejerce en España?
Somos la décima potencia mundial, pero es cierto que nuestra posición es mejorable, especialmente en el campo tecnológico. La creación del nuevo Ministerio servirá para dar el empujón que necesita la ciencia en España y aprender también a ser líderes en determinados sectores. Somos capaces de hacer buena ciencia, pero aún nos cuesta mucho liderar. Hay que intentar mejorar la masa crítica, tener menos burocracia y racionalizar los recursos.
¿Qué se puede hacer para mejorar la implicación del sector privado en la investigación?
El reto es eliminar las trabas para que los científicos puedan transferir su conocimiento al sector productivo o emprender ellos si lo desean. Además, hay que sacar beneficio de las patentes que se logren. Las grandes empresas ya empiezan a ser conscientes de la importancia de la investigación, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.
¿Qué opina de que algunos científicos antepongan, a veces, sus avances a la moral o la ética?
No siempre ocurre así, pero es importante que dispongamos de un código deontológico y de un comité que vigile su cumplimiento. En los próximos meses tenemos previsto poner en marcha un comité que se encargue de velar internamente por la ética de las investigaciones que se aprueban y llevan a cabo.
Ya por último. Como experto en la materia, ¿tendremos un astronauta español próximamente que suceda a Pedro Duque en la Agencia Espacial Europea?
Por el porcentaje de participación de nuestro país en la Agencia Espacial Europea quizá sería bueno tener una presencia física con un astronauta en las próximas misiones. Pero la ciencia espacial es mucho más que astronautas.
¿Deberíamos disponer de una agencia espacial propia?
Es cierto que la creación de una agencia propia en países con menos recursos ha permitido liderar proyectos, pero su creación no es fundamental. En caso de llegarse a un acuerdo, quizá podría ser positiva una agencia propia, en el sentido de que eliminaría trabas y aglutinaría futuros proyectos.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65