Columna de
ISánchez Cámara
La entrevista entre Zapatero e Ibarretxe no debió tener lugar, o al menos, de esa forma. No sé si un presidente del Gobierno debe hablar hasta con el diablo (y el presidente del Gobierno regional vasco no lo es), pero nunca debe hacerlo de tú a tú o concediéndole rango de interlocutor de lujo. En ningún caso hay que anteponerlo al dirigente de la oposición.
La entrevista no debió producirse, al menos así. Si se produjo es porque beneficia a las dos partes ante las urnas de marzo, o al menos así lo creen. El presidente del Gobierno, que parece haber descubierto, de boquilla, el centro para paliar los desaguisados radicales de hecho, puede exhibir su no a Ibarretxe. Un no, por cierto, parcial, pues no ha cerrado la puerta a una reforma estatutaria que ansían por igual el PNV y la banda terrorista ETA. Su presunta firmeza es tan inverosímil como oportunista y coyuntural.
El presidente autonómico, que enfrenta una gravísima crisis en su partido como consecuencia del retroceso electoral, puede ufanarse de ser recibido con honores de jefe de Estadito, a pesar de su desafío a la unidad nacional y, con ella, a la Constitución. Eso es puro teatro; para ser más precisos, pura farsa. El ministro de Justicia no ha querido dejar pasar la ocasión de desempeñar el papel del payaso que dice las verdades y ha afirmado, en contra del presidente de su Gobierno, que la ilegalidad de la convocatoria del lehendakari Ibarretxe dependerá de su “letra pequeña”. Vamos, que es partidario.
Mucho sobre lo obvio, y aún esto resulta poco creíble, y nada sobre lo decisivo. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero rechaza el recurso al artículo 155 de la Constitución que permite la suspensión de las autonomías, se ha opuesto a la ilegalización del PCTV y de ANV, despenalizó en su día la convocatoria de referendos ilegales y, por si fuera poco, hurta a la opinión pública lo que más importa: ¿qué hará si el lehendakari, Juan José Ibarretxe, convoca la consulta? O no lo sabe o no lo dice. Es difícil saber qué es peor. Una ciudadanía educada castigaría en las urnas esta farsa electoralista.
Esta noticia ha sido vista 1826 veces - Enviada 0 veces - Valorada 8 veces.
Quienes somos | Contacte con nosotros | Aviso legal | Publicidad | Mapa
© Grupo Negocios Sepúlveda 7b - 28108 Alcobendas-Madrid. España - Tel: 91 432 76 00 - Fax: 91 432 77 65