En enero de 2008, la consideración legal de familia numerosa se ampliará a las monoparentales con dos hijos: solteros, separados y divorciados. Los beneficios son casi inexistentes, ya que apenas hay prestaciones.
Los tres hijos era la base sobre la que se asentaba la familia numerosa. AGENCIAS |
Isabel Esparza
Madrid. La última medida relativa a las familias, aprobada la semana pasada por el Congreso, ha puesto en pie de guerra a las que se integran en la calificación de numerosas. A partir de enero de 2008, la consideración legal de familia numerosa se ampliará a las monoparentales —solteros, separados, divorciados— con dos hijos. Así las cosas, en España, uno de los países de la UE con un índice de fertilidad más bajo, tener más hijos no va a reportar ningún reconocimiento o beneficio especial.
La situación planteada por esta medida recuerda a lo que ya ocurrió hace un par de años, cuando se aprobó la ley del matrimonio homosexual: no se discutía que esas uniones pudieran tener un reconocimiento legal, pero la polémica surgió en torno a la equiparación bajo el término "matrimonio".
Ahora, las familias numerosas no niegan a los solteros o separados con hijos la posibilidad de acceder a determinados beneficios que les ayuden a afrontar una situación especial, pero consideran que debe hacerse por una vía distinta. Y es que, a juicio de la Federación Española de Familias Numerosas (FEFN), esta medida hace que se desvirtúe el concepto que las agrupa, definido, hasta ahora, en función del número de hijos. Si se trata de un intento de evitar una hipotética discriminación, no parece que vaya a dar resultado. “También pueden sentirse discriminadas las familias con un hijo que vivan en el medio rural, donde sus hijos tienen muchas menos oportunidades”, apunta Eva Holgado, presidenta de la Federación.
Esta asociación tiene previsto explicar las consecuencias que tendrá la aplicación efectiva de esta ampliación. Consideran, por ejemplo, que la puesta en marcha de esta enmienda a los presupuestos, pactada entre IU-ICV y el grupo socialista, provocará un caos: ¿cómo se va a controlar —se preguntan— el apartado que hace referencia a los solteros, teniendo en cuenta que hay muchas parejas de hecho que no están registradas como tales?
En cuanto a los separados y divorciados, según datos del INE, en 2006 hubo en España 145.745 rupturas matrimoniales (sin incluir las nulidades). Y en el 21% de los casos, la pareja rota compartía más de un hijo. Lo que supondría que algo más de 30.600 familias se incorporarían por esa vía a las familias numerosas.
Con todo, parece inevitable preguntarse por qué tanto interés en incluir una parte cada vez mayor de la población en ese concepto, si, como denuncia Eva Holgado, “los beneficios son casi inexistentes, ya que en España, pese a las últimas medidas efectistas del Gobierno, apenas hay prestaciones para las familias numerosas".
Ayudas con condiciones
Un dato que ilustra esa escasez de ayudas: de las 1,1 millones de familias con tres o más hijos que había en España en 2006, menos de la mitad tenían el título de familia numerosa; el resto no se molestó en obtener la certificación, por considerar que apenas les aporta beneficios.
Estos son, en teoría, una prestación de 450 euros en un pago único por nacimiento del tercer hijo y sucesivos; reducciones de precio en RENFE y billetes de avión y transporte marítimo; 50% de descuento en la matrícula de las universidades públicas, museos de titularidad estatal y en el impuesto de matriculación (un vehículo por familia cada cuatro años).
Además, preferencia de acceso a centros escolares y viviendas de protección oficial. Pero en la práctica, como se aprecia en el cuadro adjunto, no es oro todo lo que reluce. La mayoría de las prestaciones sí se cumplen, pero la letra pequeña incluye demasiadas restricciones.
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