El Papa celebró la Misa más concurrida en la historia de Australia. En palabras del anfitrión de la jornada, al despedirse: "La generación de Juan Pablo ha demostrado ser fieles hijos de Benedicto".
El papa saluda durante su llegada a la Misa Final del Dia Mundial de la Juventud. EFE |
Sydney. Medio millón de peregrinos o tal vez más han llenado completamente el Hipódromo de randwick y el anexo parque Centennial en la emotiva Misa de clausura de la jornada Mundial de la Juventud de Sidney.
En palabras del anfitrión de la jornada, al despedirse: "La generación de Juan Pablo ha demostrado ser fieles hijos de Benedicto". El aplauso más fuerte escuchado estos días recibió esta afirmación.
En la homilía de la Misa, Benedicto XVI también habló de "una nueva generación de cristianos, que está llamada a construir un mundo en el cual el divino don de la vida sea bienvenido, respetado y amado".
"Queridos amigos, añadió el Papa, el Señor os está pidiendo ser profetas de esta nueva era, mensajeros de su amor, conduciendo a la gente a Dios y construyendo un futuro de esperanza para toda la humanidad".

"La respuesta está en el Evangelio"
El Papa insistió en una de las líneas esenciales de su mensaje estos días: en una sociedad orgullosa de su desarrollo material -como es la occidental, y también la australiana-, "se está extendiendo un desierto espiritual, un tranquilo sentido de desesperación".
La respuesta, señala el pontífice, está en el evangelio, "que revela nuestra dignidad de hombres y mujeres creados a imagen y semejanza de Dios".
Benedicto XVI exhortó a los jóvenes: "la Iglesia necesita vuestra fe, vuestro idealismo y vuestra generosidad".

"No tengáis miedo a decir "sí" a Jesús, a encontrar vuestra alegría en hacer su voluntad, dándoos por completo en la búsqueda de la santidad, y usando vuestros talentos al servicio de otros".
Respeto a la naturaleza = respeto a la dignidad humana
También se hizo alusión el papa a otro de los temas centrales de este viaje: el respeto de la naturaleza y, por tanto de la dignidad humana.
"Aquí en Australia, señaló, esta gran tierra austral del espíritu santo, todos hemos tenido una inolvidable experiencia de la presencia del Espíritu y de su poder en la belleza de su naturaleza".
Pero, añadió, "aquí también en esta gran asamblea de jóvenes cristianos del mundo entero, hemos tenido una experiencia vivida de la presencia del espíritu y su actuación en la Iglesia".

En su mensaje final a los jóvenes de lengua española, manifestó: "Cristo espera que hagáis fructificar los dones que os ha dado, siendo sus testigos de palabra y con el propio ejemplo".
Sus palabras concluyeron con una multitudinaria ovación. Algunos gritos de "¡Viva el Papa!" y aclamaciones de "¡Benedetto!" pudieron escucharse.
Misa de clausura
La Misa dio comienzo a las 10 de la mañana, aunque el Papa llegó al recinto en helicóptero más de una hora antes.
Durante tres cuartos de hora recorrió las calles del Recinto de la Cruz del Sur en papamóvil, para poder saludar de cerca a unos sufridos y emocionados peregrinos que habían pasado la noche allí acampados.
En la celebración, el Papa estuvo acompañado por más de 25 cardenales y unos 420 obispos (entre ellos unos 15 españoles, además del prelado del Opus Dei monseñor Javier Echevarría), en un amplio altar de 30 por cuarenta metros, coronado por una gran paloma que representa al Espíritu Santo.
Entre los asistentes, se pudo ver a los iniciadores del Camino Neocatecumenal Kiko Argüello y Carmen Hernández, además de algún famoso, como el actor mexicano Eduardo Verasategui, protagonista de "Bella", quien ha pasado la noche en Randwick.
"Vemos que la Iglesia está viva, que es joven"
El Papa escuchó las palabras de saludo del Arzobispo Pell, quien destacó: "Vemos que la Iglesia está viva, que es joven", saludadas con una salva de aplausos.
Tras la homilía del Papa, 25 jóvenes de distintas partes del mundo recibieron el sacramento de la Confirmación, mientras el gigantesco auditorio escuchaba los acordes de "Espíritu santo, Señor de luz", de Palestina.
Para la Comunión, tres mil sacerdotes se repartieron por todo el recinto, ayudados por otros mil ministros extraordinarios de la comunión. La organización ha dado la cifra de 325.000 formas preparadas para la Comunión.
El Santo Padre dio de comulgar personalmente a cincuenta personas, que lo hicieron de rodillas y en la boca.
Antes de concluir la ceremonia, el Papa rezó el Ángelus y escuchó las palabras de despedida del Arzobispo Rylko y dio a conocer personalmente la sede de la próxima Jornada, Madrid. (Agencias/Ep)
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