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domingo, 12 de octubre de 2008 Última actualización: 13:02:00

Joaqun Madina LoidiColumna de
Miguel ÁngelGozalo



Eisenhower

Escribo al alba, en un rincón de Soria, junto a una ventana desde la que se ve una de las curvas de ballesta que traza el Duero por estas tierras. Al alba, al alba, como cantaba Aute, y no sé si con viento fuerte de levante, como el que empujó a los soldados que Federico Trillo envió a reconquistar Perejil. Pero sí con niebla, que va invadiendo el río, hasta desdibujarlo. Así debe ser el alzheimer. Una niebla que borra los contornos y nos deja sin pasado. La enfermedad que ahora acosa a Pasqual Maragall.


 Salgo en busca de la prensa dominical, y en el renovado País encuentro la emocionante confesión que ha hecho el ex presidente de la Generalidad de Cataluña sobre una dolencia cuyos primeros síntomas ha empezado a sentir. “¿Qué enfermedad es ésa que no recuerdo? ¿Eisenhower?”, se pregunta en el artículo donde anuncia que, a partir de ahora, está decidido a luchar contra ese mal. “Me dedicaré, junto con el grupo del Hospital de Sant Pau, a combatir a Eisenhower. Así Eisenhower, esta vez el que fue presidente en carne y hueso de Estados Unidos, pagará retrospectivamente por haber apoyado a Franco a entrar en la ONU en 1955, salvando del aislamiento a un régimen fascista que no tenía horizontes después de la Segunda Guerra Mundial”.


 Maragall, por fortuna, no ha perdido todavía la memoria y conserva la ira necesaria con la que a veces tenemos que mirar hacia atrás. Podía haber añadido que el abrazo que se dieron en Madrid “Ike” y Franco fue uno de los salvoconductos de que se valió el régimen para sobrevivir. Pero, para completar el cuadro, hay que recordar que Dwight D. Eisenhower, antes que presidente republicano de los EEUU, de 1953 a 1961, fue el comandante del desembarco en Normandía, que hizo posible la derrota final de Hitler.


  “I like Ike” era su lema político. Algo así como “Z de Zapatero”. La historia siempre sigue. Cuando vuelvo de comprar la prensa, la niebla se ha ido y el sol llena de luz el campo dorado. Ojalá pase lo mismo, pronto, con el alzheimer contra el que lucha Maragall.




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