Columna de
FranciscoCabrillo
En Europa se tiene la idea de que si el próximo presidente es un demócrata, la política exterior cambiará
CUANDO vivía en los Estados Unidos, allá por la primera mitad de la década de los 70, estaba de moda un lema político: este país es una república, no un imperio. Y quienes lo utilizaban no eran los grupos de izquierda contrarios a la guerra del Vietnam, sino votantes del Partido republicano. Me he acordado de esta vieja historia con motivo de la publicación por la prensa española de algunos comentarios sobre el programa de uno de los candidatos republicanos a la nominación como representante de su partido en las próximas elecciones presidenciales, Ron Paul. Parece que Paul ha sorprendido en este lado del Atlántico por presentar una plataforma electoral que, por una parte, se fundamenta en algunas de las ideas más características del partido republicano y, por otra, plantea propuestas que chocan de frente con la política de la Administración Bush. Entre las primeras están la reducción del gasto público y la burocracia estatal y la defensa de la capacidad adquisitiva del dólar, que a él le gustaría ver garantizada por el restablecimiento del patrón oro. Pero, al mismo tiempo, Paul se opone tanto al mantenimiento de tropas norteamericanas en Irak como a buena parte de las medidas de seguridad impuestas en el país tras los atentados del 11 de septiembre. ¿Existe realmente una contradicción entre estos dos tipos de ideas? ¿Habría que esperar que quien defiende la libertad económica deba estar también a favor de la actual política exterior norteamericana y de una fuerte presencia de sus fuerzas armadas en el mundo? Una respuesta afirmativa a estas preguntas reflejaría un desconocimiento notable de la historia política y las tradiciones de la democracia americana. Si se estudia la historia militar de los Estados Unidos del último siglo, se observa que la entrada en las guerras más importantes en las que el país tomó parte tuvo lugar con presidentes demócratas, no republicanos. La participación del ejército de los Estados Unidos en las dos guerras mundiales, la guerra de Corea y la de Vietnam, fueron decididas por administraciones demócratas y, en algún caso, con oposición de políticos del otro gran partido. Las cosas han cambiado, ciertamente, con los últimos presidentes; y fue el primero de los Bush quien rompió esta tradición con la guerra de Irak. Pero la posición aislacionista ha sido muy frecuente en una parte del pensamiento conservador norteamericano.Esta noticia ha sido vista 349 veces - Enviada 0 veces - Valorada 8 veces.
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