Un grupo de investigadores ha detectado pruebas de la actividad volcánica que se desarrolla bajo las placas del continente helado.
Kenneth Ghang / NYT
Nueva York. Los científicos acaban de descubrir otro de los factores que quizás estén contribuyendo al adelgazamiento de los glaciares de la Antártida: los volcanes.
En un artículo publicado el pasado domingo por la revista Nature Geoscience, Hugh Corr y David Vaughan, de la British Antarctic Survey (BAS), dieron a conocer un informe en el que se identifica una capa de ceniza volcánica y fragmentos de vidrio congelados bajo una capa de hielo de la Antártida occidental.
Según reconoció Vaughan, se trata de la primera ocasión en la que en la Antártida se ha descubierto un volcán debajo de la capa de hielo, un fenómeno que podría tener consecuencias relevantes para “nuestro entendimiento de la estabilidad pasada, presente y futura de la placa de hielo de la Antártida del Oeste”.
Peligro de erupción
Además, hay que tener en cuenta que el calor de un volcán podría incluso llegar a causar el derretimiento de los hielos y, de esta manera, contribuir a la aceleración del adelgazamiento del cercano glaciar de Pine Island. No obstante, Vaughan duda de que estos sedimentos volcánicos pudieran llegar a afectar a otros glaciares de la Antártida Occidental.
El volcán subglacial de las Montañas Hudson entró en erupción por última vez hace 2.300 años y, según los datos de la investigación, afectó probablemente, en aquel momento, al flujo de hielo de la región, por lo que todavía sigue ejerciendo su influencia sobre la circulación del hielo y la estabilidad de las mencionadas placas.
Pruebas de radar
Aunque muy lejos aparentemente de la vista para cualquier investigador, la capa apareció claramente en un radar tras unos estudios que pusieron en práctica científicos estadounidenses y británicos en una serie de vuelos aéreos que se realizaron sobre la región durante los años de 2004 y 2005.
Las ondas de radio reflejadas, a lo largo de un área elíptica de alrededor de casi 180 kilómetros de ancho, fueron tan intensas que las anteriores pruebas de radar resultaron erróneas y no fueron capaces de identificar esta realidad que permanecía oculta bajo el hielo. Así, estos equipos lograron identificar una gran capa de ceniza volcánica que yacía enterrada.
El aumento del calor que emanaba de esa erupción podría haber provocado, según el estudio publicado en Nature, que las placas de hielo que se encontraban alrededor se derritieran, lo cual probablemente ocasionó el aumento en el flujo de otros glaciares cercanos.
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