Hoy no los concebimos de otra manera, pero varios personajes televisivos han tenido más de un candidato.
Derek y Rob Lowe, Rachel y Mónica, Sawyer y Charlie, Tom Welling y Milo Ventimiglia. |
M. Tagle / S. Gimeno
Es de noche. Rachel echa la llave del Central Perk y se niega a pensar más en Ross. Éste ha rechazado estar con ella porque sale con Julie y es mejor olvidarse de todo. Alguien llama. Está ahí. Hay problemas para abrir las puertas pero ahí está: uno de los momentos más emblemáticos de Friends, el primer beso entre Ross y Rachel. ¡Espera! ¡Ésa no es Rachel! ¿Mónica?
Mire a su derecha y descubra cómo hubiese sido Rachel Green durante 10 temporadas si Courteney Cox no hubiese pedido hacer de Mónica después de haber leído los guiones. Hecho por el que Jennifer Aniston le estará eternamente agradecida, ya que con este papel alcanzó la fama mundial y llegó a convertirse en todo un icono para las jóvenes norteamericanas.
En el mundo del cine ha habido muchos James Bond, muchos Dráculas, muchos Sherlock Holmes y así un largo etcétera. En todos esos casos, el personaje siempre se mantuvo por encima del actor que le dio vida (aunque había diferencias, claro está). Pero en la televisión existen papeles que están tan asociados a un actor o actriz que al espectador le resulta imposible separarlos. Han pasado a formar parte de la cultura popular y cambiarlos resulta casi un suicidio.
Si el cambio de doblaje en un personaje ya resulta molesto; imagínese si le cambian la cara. ¿Se imagina ahora a Courteney Cox como Rachel y sin las obsesiones por el orden propias de Mónica? Nosotros tampoco.
Lo más increíble es imaginar que muchos de los actores que hoy asociamos a famosos personajes de la pequeña pantalla no estaban pensados para encarnarlos en un primer momento.
Miles de series han padecido este “baile de caras”, provocado muchas veces por los denominados problemas de agenda de las estrellas o, simplemente, porque (como es lógico) unas destacan más que otras en las típicas audiciones.
Friends no es el único caso. En Héroes, James Kyson Lee (Ando) hizo el casting para hacer de Hiro Nakamura. Lo mismo le pasó a Tawny Cypress (Simone), sólo que esta vez luchó por interpretar el papel de Niki, que finalmente recayó en la actriz Ali Larter.
Otro componente de la ficción fantástica creada por Tim Kring, Milo Ventimiglia (Peter Petrelli), estuvo a punto de emprender el vuelo con otro superhéroe. Al final, Tom Welling tuvo el honor de quedarse con el papel del joven Superman en Smallville.
Muchos más embrollos
Michael Keyton (Batman) fue propuesto para ser Jack en Perdidos y, si hubiera aceptado, tendría que haber luchado por el amor de Kate con Dominic Monaghan. ¿La explicación? En su momento, éste se presentó al casting para el papel de Sawyer, y no por el que le conocemos: Charlie.
Rob Lowe (El ala oeste de la Casa Blanca) rechazó el papel del guapo doctor Derek Shepherd (Patrick Dempsey) en Anatomía de Grey (y manifestó públicamente su arrepentimiento). Pero puede estar tranquilo, ya que Dempsey, aunque también con bata blanca, estuvo a punto de convertirse en el Doctor Chase de House. Las seguidoras de ambas series seguro que no lamentan la elección final de los creadores.
Hay infinitos ejemplos: Kim Cattrall rechazó hasta dos veces el papel de Samantha en Sexo en Nueva York, Katie Holmes iba a ser Buffy... Pero no hubiera sido lo mismo.
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