La carrera española ha recuperado cartel. La mayoría de sus ganadores de etapa, de quienes han vestido de oro y de los que han peleado hasta el último día por la general han sido ciclistas de renombre. Los mejores.
Madrid. Ganadores parciales han sido casi siempre quienes debían; el maillot de líder lo han portado ciclistas de entidad, corredores con trayectoria que han prestigiado una camiseta que no siempre ha estado a la altura debida, y por el podio final ha porfiado un grupo que envidiaría la más selecta de las carreras por etapas.
Por nombres, así fue la Vuelta'08
. Alberto Contador (ESP/Astana, ganador de la general y de dos etapas): La nueva estrella. Se reafirmó como la nueva referencia. En su primera prueba de tres semanas de gran favorito casi ni titubeó. Digirió bien la presión y triunfó de manera indiscutible. Deja un hito para la historia: la victoria en las tres grandes con sólo 25 años y en dos de ellas (Giro y Vuelta) como debutante. Todo apunta a que marcará una era.
. Levi Leipheimer (EEUU/Astana, 2º en la general y ganador de dos etapas): Resignado a su papel. Si no fuese de Astana, le hubiese caído el papel de 'malo' que quizás el faltó a la carrera. Queda la duda de que hubiese hecho sin el trabajo para su líder, sin bonificaciones o con una segunda crono de fuerza. Quizás por todo ello, se resignó de inicio.
. Carlos Sastre (ESP/CSC, 3º en la general): Fidelidad a la Vuelta. No muchos se hubiesen comportado como él. Baqueteado por las celebraciones post-Tour y en medio de una tormenta interna que reventó en la última semana, fue capaz de mantener el tipo y el podio. Sin chispa ni opciones reales de ganar, pero ejemplar, como siempre, sobre la bicicleta y fuera de ella.
. Ezequiel Mosquera (ESP/Xacobeo-Galicia, 4º en la general): La confirmación. El gran animador de la carrera. Por sus ataques y por las consecuencias de los mismos. En medio de la polémica de la Vuelta, pero ajeno a ella, mejoró un puesto respecto a 2007 e incluso se atrevió, ya con mareantes ofertas en la cabeza, a intentar asaltar el podio frente a todo un vigente ganador del Tour.
. Alejandro Valverde (ESP/Caisse d'Epargne, 5º en la general y ganador de una etapa): Luces y sombras. El picante de la Vuelta. Para lo bueno y lo malo. Pasó de tener temprana fecha de caducidad ante lo exigente de su temporada, a ser la gran alternativa tras los Pirineos, y a convertirse en la gran decepción antes de Asturias. Pero, como siempre, ha dejado impronta de su enorme clase: en la llegada de Jaén, imperial; y con su ataque al líder ¡en el Angliru!. Impagable para una carrera y no menos para su equipo, que sacó partido a su tremenda intimidación.
. Robert Gesink (HOL/Rabobank, 7º en la general): Ligera decepción. Se esperaba mucho del nuevo escalador que tanto llama la atención allende los Pirineos, pero no respondió a las expectativas de dinamitador en cuanto el asfalto se empinase. A cambio, dejó una actuación sólida y un quinto puesto que augura una carrera estimable.
. Igor Antón (ESP/Euskaltel, retirado por una caída): La desgracia. Coetáneo de Contador, se perfilaba su principal acompañante en las cumbres cuando una curva en la peligrosa bajada del Cordal le echó de la carrera y sumió en la depresión a un equipo, el Euskaltel, brillante hasta entonces, y muy tocado en el ánimo después.
. Paolo Bettini (ITA/Quick Step, ganador de dos etapas): Certero y profesional. Llegó para preparar el Mundial, pero también a cumplir con la carrera. Puso dos cruces en dos etapas (Toledo y Suances) y se anotó las dos. Además, animó muchos días con los exigentes test encaminados a estar perfecto en Varese y se metió en más guerras. En definitiva, que abrió boca a lo que se presume será la gran guerra del Mundial contra Freire.
. Tom Boonen (BEL/Quick Step, ganador de dos etapas): De vuelta. Sus sentimientos al ganar el esprint de Córdoba resumieron su carrera. Tras ciertos traspiés personales, extradeportivos, regresó a donde solía. A ciclista con presencia y jerarquía. Ya marchándose, regaló una ocasión a su fiel escudero, Weylandt, que remató la labor de un Quick Step pletórico (5 etapas).
. Óscar Freire (ESP/Rabobank, ganador de una etapa): El deber cumplido. Escaldado por la amarga experiencia del año pasado, cuando ganó tres etapas y luego falló en el Mundial, se lo tomó con calma al principio. Luego se metió en las grescas finales y ganó una etapa (Burgos), con la que cumplió y se reforzó para su lucha en Varese con Bettini.
. Greg Van Avermaet (BEL/Silence, ganador de la regularidad y de una etapa): La revelación. Con Weylandt y Breschel forma el grupo de nuevos nombres que siempre se descubren para los esprints en una gran vuelta. Ganó, bien, en Valladolid dentro de una numerosa escapada.
. Liquigas (ITA/Ganador de dos etapas): Agradecido protagonista. Bajo los focos en las primeras etapas, con los triunfos en la crono por equipos, el de Bennati en Puertollano y la pelea constante de Pozzato agradeció a la organización la invitación recibida.
. Ciclismo francés (dos etapas): Meritorio. Ya fuese porque la ASO francesa -la organización del Tour- ha entrado a mandar en la Vuelta o porque poco a poco va recuperándose, lo cierto es que el ciclismo francés -Chavanel, que fue líder, Moncoutie e Hinault, vencedores de etapa- pidió sitio. Y lo ocupó.
No quedó ahí una interesante, aunque alargada en su tramo final, Vuelta a España, de la que también se recordará un dilatado liderato de Egoi Martínez, el buen tino de los francotiradores del Caisse d'Epargne (Erviti, Arroyo), la buena imagen de ciclistas con poso -Rebellin y Ballan, por ejemplo- y cierta decepción de veloces especialistas como Koldo Fernández y, sobre todo, Erik Zabel.
De todos modos, de quien más se acordará la gente -la que la siguió por la tele, que a las cunetas no se acercó la que sería de desear- será de su vencedor, Contador, de su incontestable dominio en las subidas y de cómo alimentó su leyenda el Angliru, subida también camino de mito, que le brindó acompañamiento multitudinario.(EP)
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